La previa se consumió entre miedos y augurios de trampa
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Un clásico en Paraguay, el temor a un fraude en las urnas
fue un tema de discusión permanente durante la campaña.
Ante ese fantasma, un inédito ejército de observadores locales
e internacionales intentó ayer garantizar el voto.
De todos modos, nadie se confiaba. La tarde del sábado, tras un rápido paso por una clínica para que le estabilicen el azúcar en sangre (disparada por el estrés de la campaña), el ingeniero Daniel Pérez, a cargo de la Comisión Antifraude del Partido Liberal («una suerte de contrainteligencia», explicó), hizo un alto en la sede del partido, Iturbe 936 -donde el candidato a vice, Federico Franco, participaba de una misa con sus colaboradores-para dejar los chips de las líneas telefónicas por las que sus militantes comunicarían los resultados desde las mesas. Todo sin dejar de explicarnos los mecanismos de fraude. «El fraude en serio no se hace en las mesas, se hace arriba, sustituyendo las actas. Y lo demostramos en otras elecciones, cuando encontramos actas de mesas muy distantes llenadas con la misma letra; por eso la clave está en que los nuestros nos pasen los datos desde las mismas mesas.»
A tal punto se instaló el tema del fraude, que la conclusión de Rodolfo Penayo, productor de radio y televisión, fue: «El problema que tienen ahora los colorados es que aunque ganen legítimamente nadie les va a creer»...
En la otra orilla, los colorados agitaban el fantasma del caos si ganaba la Alianza Patriótica para el Cambio. Miguel Godoy, funcionario de Itaipú, que reconocía su oficialismo sin tapujos, dijo: «Estos son como el De la Rúa de ustedes, no duran».
Lo mismo sostuvo Carlos, un pequeño empresario. Estaba indeciso, pero finalmente parecía haberse inclinado por el statu quo. «Lo único que nos queda es cierta tranquilidad. La podemos perder. (Fernando) Lugo es un agitador. Y el Partido Liberal tiene hambre y resentimiento. Con él está además una mezcla de izquierdistas, activistas de derechos humanos, viejos nostálgicos que sufrieron bajo (Alfredo) Stroessner, es verdad, pero que viven de y en ese pasado.» Dijo estar seguro de que «Lugo recibe de Venezuela como (Lino) Oviedo de Brasil; le tienen terror al obispo porque quiere revisar el Tratado de Itaipú». Finalmente agregó: «Y después de Lugo viene un general para poner orden y otra dictadura de 40 años». Parece mentira, pero hay quienes lo creen posible. La misma opinión sostuvo una periodista en un debate televisivo, en el cual, contrariamente a lo que se estila en la Argentina, la mayoría de los colegas «cantaba» su voto.
Estas reflexiones llevaban a otra, la posibilidad de que el próximo gobierno enfrente problemas de gobernabilidad. ¿ Significa algo que el presidente Duarte Frutos vaya al Senado? En todo caso, si logra la presidencia del cuerpo, lo que no es totalmente seguro, quedará tercero en la línea de sucesión, señalaban los más suspicaces.




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