1 de diciembre 2003 - 00:00

"La revolución de Chávez es solamente de palabra"

La revolución de Chávez es solamente de palabra
Caracas - «Cada minuto es una firma», se excusa Enrique Mendoza, para luego abandonar una extensa charla con medios extranjeros, en referencia al proceso para pedir un referéndum revocatorio contra el presidente Hugo Chávez. Su nombre -junto con el de Henrique Salas Romer-resuena como uno de los más firmes para pelearle el poder al chavismo, si es que finalmente se le revoca el mandato al actual presidente y se anticipan las elecciones.

Mendoza fue dos veces alcalde del municipio de Sucre y cumple actualmente su segundo período como gobernador de Miranda. Salas Romer condujo los destinos de Carabobo. Ambos integran el Grupo de los Cinco (G-5) que lidera la opositora Coordinadora Democrática. Y ambos provienen también del Comité de Organización Política Electoral Independiente (Copei-democristiano), paradójicamente, uno de los partidos tradicionales que colapsaron por el desencanto popular, escenario que permitió la irrupción de Chávez.

• Puja de intereses

En rigor, la apuesta es que del nutrido y heterodoxo frente -que reúne a 37 partidos de variado color político y 40 ONG- surja un candidato único, para aventar la percepción de que, tras el antichavismo aglutinante, la oposición terminará fragmentada por la puja de sus intereses. Un difícil paso adelante que se tomaría vía elecciones abiertas.

A continuación, los tramos centrales de la entrevista que Mendoza mantuvo ayer en la sede de la Coordinadora Democrática de Caracas con medios extranjeros, entre ellos, Ambito Financiero.

Periodista:
¿Qué valor hay que darles a las cifras, si la oposición dice que 70% de la gente quiere que se vaya Chávez, pero desde el gobierno aseguran que tienen 50% de popularidad?

Enrique Mendoza: Yo creo que llegó la hora de que se sepa la verdad con los números que dan ahora mismo los ciudadanos.


P.:
¿Qué costo tiene el andamiaje para recolectar las firmas?

E.M.: Quizás lo más fácil que hemos tenido es el financiamiento. La principal víctima del chavismo es el aparato productivo, por lo que cuando pedimos que nos ayuden no hay resistencia. Y además, si sacamos bonos a la calle, la gente los compra. Todo este proceso cuesta alrededor de 5 mil millones de bolívares (2,5 millones de dólares).


P.:
¿Qué tiene de revolución la Revolución Bolivariana de Chávez?

E.M.: Nada. Es una revolución verbal, virtual.


P.:
La percepción es que hay una oposición muy dividida para enfrentar al chavismo en una elección...

E.M.: La Coordinadora Democrática no es una organización política. Es un punto de encuentro, y todo tiene que salir por consenso. Hay diferencias conceptuales, pero ya se firmaron bases de concertación. Y ahora viene el reto principal: concertar un proyecto de país.


P.:
¿Del acuerdo de gobernabilidad que se va a hacer antes del referéndum puede salir el candidato de la oposición?

E.M.: Estamos viendo experiencias como las de Chile y España acerca de cómo concertar. La tendencia en todo el mundo es que sea por un sistema de primarias. Y la base ya se puede estar construyendo a partir de este reafirmazo (ver aparte).


P.:
¿Pero existe la posibilidad de que surja un candidato de consenso?

E.M.: Sí. Esta lucha nos costó mucho esfuerzo y ahora no vamos a sacrificarlo. No queremos usar el empuje de la gente para armar acuerdos de cúpula. El compromiso debe contemplar cómo plasmar la reconciliación del país y rescatar la gobernabilidad. El tercer eslabón es el modelo económico. Hay que romper con el modelo de paternalismo de Estado, porque lo peor es la cultura latinoamericana de seguir manteniendo programas dadivosos. No vamos a improvisar. El drama de los políticos latinoamericanos es que les encanta improvisar.

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