La viuda de ex espía ruso sospecha de las autoridades de ese país
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Sin embargo, está convencida de que la Policía británica sabrá al final quién mató a su marido.
"Les he ayudado y voy a decirle a la policía todo lo pueda. Creo que esta es la gente que descubrirá quién mató a mi marido y eso es lo más importante para mí", subraya Marina Litvinenko, de 44 años.
En la entrevista, ella cuenta cómo enfermó Litvinenko la noche del 1 de noviembre y recuerda que vomitaba cada veinticinco minutos.
El antiguo agente estaba seguro de que alguien lo había envenenado porque no creía que se trataba de un malestar cualquiera.
"Parece que alguien me ha envenenado. Cuando estaba en la escuela militar aprendí eso", le dijo Litvinenko.
"Al tercer día empeoró, y era doloroso tocarle el estómago. Estaba desesperado por aire y necesitaba que todas las ventanas estuvieran abiertas y afirmó: 'Tengo miedo que pueda dejar de respirar", relató Marina al citado dominical.
También narra la vida normal que llevaban en su casa del norte de Londres, con su hijo Anatoly, de 12 años, y lo feliz que estaba su marido cuando se le concedió la nacionalidad británica.
"Quería a Inglaterra y le encantaba estar aquí. Fue un día muy importante para Sasha cuando obtuvo la nacionalidad británica. Viernes, 13 de octubre", añade.
Marina admite que no sabía exactamente de qué vivía su marido y éste no siempre le decía lo que hacía o las personas que veía.
"No sé realmente lo que hacía porque sólo empezó la parte activa de sus negocios aquí el año pasado, no antes.
No sé cuál era su negocio, sólo sabía sobre nuestra vida familiar", agrega.
Sobre la enfermedad, Marina admite que aún tenía esperanzas de que él pudiera recuperarse y añade que a su hijo le resulta muy difícil afrontar la muerte de su padre.
Recuerda que le susurró cuánto la quería antes de morir, el pasado 23 de noviembre en el hospital University College de Londres.
En otra entrevista con el dominical "The Sunday Times", Marina Litvinenko admite que Alexander tenía enemigos, pero no como para que lo matasen de una manera tan cruel.
Según afirma, Litvinenko estaba convencido de que estaban seguros en el Reino Unido tras abandonar Rusia en el año 2000.
Las fuerzas del orden centran sus investigaciones en el hotel Millennium de Londres, donde el antiguo agente se reunió con tres ciudadanos rusos el 1 de noviembre.
Detectives de Scotland Yard han viajado a Moscú para proseguir sus investigaciones sobre la misteriosa muerte de Litvinenko, ex coronel del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB).
En una carta póstuma, Litvinenko responsabilizó directamente al presidente ruso, Vladímir Putin, de su muerte.



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