Lanza Blair un drástico plan por temor a nuevo atentado
Gran Bretaña se debate hoy en la disyuntiva entre reforzar la seguridad, una necesidad imperiosa del momento, y preservar a rajatabla los derechos individuales, una tradición que a lo largo de su historia ha mantenido de un modo que no tiene paralelos en el mundo. Contrariamente a lo imaginado por la izquierda local e internacional, que se opuso ferozmente a la guerra en Irak, no existe entre los ciudadanos un sentimiento de reproche a su gobierno por los brutales atentados del jueves. Convencido de que el terrorismo de cuño islamista ha llegado para quedarse, Tony Blair busca dar una respuesta urgente que restablezca el dañado sentimiento de seguridad de la población. Mientras siguen las investigaciones -sin mayores avances, por lo menos de acuerdo con lo que se exhibe públicamente-, el premier laborista anunció un plan que refuerza drásticamente el control sobre las comunicaciones privadas, tanto por teléfono como por correo electrónico. Más allá de las polémicas, en un remarcable caso de unanimidad nacional, inclusive parte de la prensa de izquierda entiende que los derechos civiles necesariamente deberán subordinarse en los próximos años a los esfuerzos de seguridad.
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Desafiando el miedo, miles de veteranos de la Segunda Guerra y ciudadanos comunes participaron ayer en Londres de los actos por el 60° aniversario del final de esa contienda.
• Víctimas
A pesar de que ayer continuaba la remoción de cuerpos en los lugares de las explosiones -y de que fuentes extraoficiales hablaban ya de 80 muertos-, la policía británica considera que la cifra definitiva de víctimas fatales de los atentados de Londres quedará en 49. Mientras, 63 personas seguían internadas en hospitales de la capital inglesa, varias en estado grave.
El nuevo plan del gobierno de Tony Blair para combatir el terrorismo consiste en mantener en archivo conversaciones y mensajes de correo electrónico por un período de seis meses a un año, y apunta a incrementar niveles de cooperación entre países europeos.
«No estoy hablando de registrar el contenido de teléfonos o e-mails, sino hora, fecha, destino de las llamadas y de los mensajes», dijo el ministro del Interior, Charles Clark, en diálogo con la televisión BBC.
Las compañías telefónicas y los proveedores de Internet, dijo el funcionario, deberán conservar para eso por un tiempo «considerable» los datos.
El ministro sostuvo que contar con esta información agilizará la tarea de los investigadores y permitirá mayor eficacia en el control de personas sospechadas de participar en actividades consideradas terroristas.
Las empresas de teléfonos conservan los datos sobre tráfico de llamadas, desde unidades fijas o móviles, durante tres meses, y luego destruyen la información tras la emisión de la factura. En marzo, Gran Bretaña, Italia, Alemania, España y Francia coincidieron en que esa información debía ser conservada por un período más prolongado.
Según un informe publicado ayer por el dominical inglés «The Observer», la iniciativa cuenta con apoyo de España, otro país golpeado en el último tiempo por el terrorismo islámico, y será propuesta a la UE.
Las autoridades británicas impulsan el almacenamiento de millones de correos personales y grabaciones de conversaciones de teléfonos móviles para que los servicios de inteligencia europeos analicen la información, en prevención de atentados terroristas.
El plan será presentado el miércoles en Bruselas por Clark en una reunión de emergencia con sus colegas europeos, convocada tras los atentados del jueves.
«The Observer» confirmó que el National Crime Squad, rama antiterrorista de Scotland Yard, pidió a servidores de Internet como AOL y BT Internet la conservación de correos electrónicos, donde estiman pueden encontrar claves para la detención de quienes participaron de los atentados.
Según el reporte, Londres quiere crear un sistema innovador de búsqueda de explosivos extraviados en la UE, y de esa forma evitar que grupos terroristas tengan acceso a material para el armado de bombas.
Otra de las propuestas que llevará Clark a sus colegas europeos es la necesidad de adoptar medidas que mejoren en calidad y cantidad la información entregada a Europol, para hacer más eficaz su base de datos.
Gran Bretaña tiene expectativas para un intercambio de información más rápido sobre explosivos y armadas robadas, como también sobre pasaportes.




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