5 de enero 2005 - 00:00

Las miserias que sacó a relucir el maremoto

Colombo (AFP, EFE) - Falsas alarmas de maremoto para desvalijar casas, socorristas impostores que roban cuerpos, siniestrados agredidos sexualmente o explotados económicamente: los maremotos que barrieron el sur de Asia después de Navidad también desataron la peor cara de la conducta humana.

«Recibimos informaciones sobre violaciones, individuales y colectivas, y agresiones de mujeres y jóvenes durante operaciones de socorro que no fueron supervisadas o en lugares donde la gente era alojada temporalmente», señaló en un comunicado la organización de derechos humanos Women and Media Collective, refiriéndose a Sri Lanka.

Frente a la multitud de huérfanos, se teme que éstos sean recuperados por parientes más preocupados por cobrar el dinero prometido a los sobrevivientes que por cuidar de ellos.

•Huérfanos

La organización Aceh Separakat Foundation denunció por su parte que al menos 20 huérfanos fueron llevados de manera irregular a Malasia y a Bandung, en el oeste de la isla de Java, a través de una fundación con base en Medan, norte de Sumatra, zona en la cual fue organizado un campo de rehabilitación para niños afectados por la tragedia.

Ayer, el gobierno de Indonesia emitió un comunicado en el cual se prohíbe la salida del territorio nacional de niños menores de 16 años. Hamid Awaluddin
, ministro indonesio para los Derechos Humanos y Asuntos Legales, confirmó la medida del gobierno y admitió que ocurrieron casos de «adopciones ilegales y tráfico de vidas humanas» en el país.

En Sri Lanka, la prensa señaló que algunos cadáveres fueron robados en los hospitales y luego vendidos a parientes, mientras que otros fueron mutilados para robarles las joyas
.

La catástrofe inspiró a los delincuentes incluso en países no afectados. En Timor Oriental se hizo correr el rumor sobre la llegada inminente de un tsunami para poder robar en las casas abandonadas por sus habitantes, declaró el primer ministro, Mari Alkatiri, mientras que en Hong Kong se enviaron falsos mensajes electrónicos para pedir ayuda para los siniestrados.

Por último, en Suecia, las autoridades pidieron que no se hiciera pública la identidad de los cientos de turistas suecos desaparecidos en el sudeste asiático para evitar que sus casas fueran desvalijadas
. En tanto, se confirmó que la policía tailandesa coopera con las autoridades suecas en la búsqueda de un niño sueco de 12 años que al parecer desapareció de un hospital después del tsunami. «Tenemos dos oficiales de policía en el lugar que ayudan a las fuerzas del orden tailandesas en este asunto», señaló la vocera policial sueca, Karolina Ekeus.

Kristian Walker
pasaba sus vacaciones en Khao Lak, sudoeste de Tailandia, con su madre, su hermano y su hermana cuando se produjo la catástrofe. La madre del niño está desaparecida. Su padre, el estadounidense Dan Walker, viajó a Tailandia y sólo encontró a los hermanos de Kristian en el hospital. Según «The Times» de Londres, dos médicos y una enfermera aseguraron haber visto a Kristian al día siguiente del maremoto, acompañado de un europeo de cabello castaño y bigote.

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