8 de octubre 2002 - 00:00

Las urnas dieron un fuerte revés a viejos caudillos

Brasilia (ANSA, AFP, EFE) - Una de las conclusiones de la primera vuelta de las elecciones generales realizadas el domingo en Brasil es el duro golpe sufrido por el «caciquismo» político en candidatos que van del conservador Paulo Maluf al veterano caudillo socialista, Leonel Brizola.

En San Pablo, una de las sorpresas en la disputa del gobierno del mayor y económicamente más poderoso estado brasileño fue la clara derrota del ex gobernador Maluf (Partido Progresista Brasileño, PPB), que logró sólo 21% y quedó tercero.

También llamó la atención el fracaso del candidato al Senado del ex gobernador Orestes Quercia (centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño, PMDB), que quedó cuarto, mientras que el ex presidente Fernando Collor de Mello quedó a mitad de camino en el nordestino estado de Alagoas. El ex presidente, que en 1992 se apartó del cargo ante la apertura de un juicio de destitución por corrupción, vio caer sus sueños de volver a la política por la puerta grande al perder frente a Ronaldo Lessa, del PSB, que lo venció con 52,70% de los votos en las elecciones para gobernador de Alagoas.

Por su parte, el veterano ex gobernador Brizola, del Partido Democrático Trabalhista (PDT), de 80 años, que gobernó Rio Grande do Sul y dos veces Rio de Janeiro y disputó dos veces la presidencia de la República, perdió la posibilidad de ocupar una banca de senador.

El Partido del Frente Liberal (PFL), que históricamente se acomodó con todos los gobiernos pero no tenía candidatos a presidente, quedó desprestigiado, tras hipotecar su apoyo en el derrotado Gomes. Sin embargo, el PFL logró una gran victoria logrando que el cacique de Bahía, el ex gobernador Antonio Carlos Magalhaes, retornara al Senado, al cual renunció el año pasado, en medio de un escándalo por la divulgación de una votación secreta en el Parlamento.

El duelo entre Luiz Inácio Lula Da Silva y José Serra para ganar la presidencia de Brasil el domingo 27 tendrá como telón de fondo la batalla entre el oficialismo y la oposición para conquistar los 15 estados que elegirán a sus gobernadores también en segunda vuelta.

• Frenetismo

De modo que las alianzas van a jugar un papel tan importante a nivel nacional como en los estados y en las tres semanas que quedan para la segunda vuelta, la actividad para tejer alianzas promete ser frenética. Es que la fuerza del presidente se mide no sólo por su grupo parlamentario, sino por el número de gobernadores -verdaderos señores en sus feudos- que lo apoyan.

En muchos estados, el PSDB y el PMDB son adversarios, por lo que es plausible que hagan alianzas con el PT para arrebatarle la gobernación al otro. En tanto, a pesar del compromiso nacional, sectores del PMDB demostraron en la primera vuelta que están abiertos a todas las opciones al apoyar a Lula en la carrera presidencial en detrimento de Serra. Tal ha sido el caso del senador
José Sarney. Otros, como algunos sectores del PFL, en plena ruptura con el oficialismo del que formó parte hasta marzo, van a aliarse hasta con el diablo con tal de frenar a Serra.

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