Madrid, Roma y Londres (ANSA, AFP, DPA. Reuters) - Luego de soportar masivas manifestaciones el sábado en contra de su postura en el tema Irak, Tony Blair, José María Aznar y Silvio Berlusconi emprendieron una ofensiva para contrarrestar a sus respectivas oposiciones, que intentan capitalizar la opinión mayoritaria contra la guerra. El presidente español argumentó que no va a actuar en forma «oportunista», en tanto que ministros laboristas tomaron nota del acto en Londres -el mayor de la historia política del país-, pero intentaron convencer a su electorado de centroizquierda de que la postura de Blair responde a cuestiones humanitarias.
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«Soy perfectamente consciente del estado de la opinión pública, pero no podemos actuar según criterios oportunistas, electorales o de popularidad», afirmó Aznar en una entrevista publicada ayer por el diario «ABC». Además, el vicepresidente de gobierno y probable candidato presidencial, Mariano Rajoy, afirmó que «las decisiones las toman los gobiernos, no la Iglesia, ni los ciudadanos. Esto es duro, complicado e impopular», declaró, y calificó a la política del Partido Socialista Español «de oportunismo político».
Mientras el diario «El País» -de centroizquierda-comentó que «ignorar la calle es insensato en una democracia», el liberal «El Mundo», habitualmente próximo al gobierno, advirtió a Aznar que «gobernar contra el criterio de los ciudadanos puede tener un costo enorme». «Rectificar es de sabios», aconsejó.
En Londres, varios ministros británicos instaron al Partido Laborista a permanecer unido y apoyar en la crisis iraquí a su líder, el primer ministro, Tony Blair. El viceprimer ministro británico, John Prescott, hizo una apasionada defensa de Blair en Glasgow al afirmar que es un hombre «de coraje e integridad» que merece la confianza del laborismo. En el laborismo, precisamente, se encuentran los más duros opositores al tratamiento de Blair al tema Irak. «Incluso si no están de acuerdo con él, no pueden dudar de que dejar a Saddam en el poder sería inhumano», señaló Prescott.
En la misma línea, el presidente honorario del Partido Laborista, John Reid, manifestó a la BBC que no se trata de elegir entre la paz y la guerra, sino que hay que escoger «entre hacer algo para proteger el mundo y el pueblo iraquí, o no hacer nada».
•Fractura
La prensa italiana y los líderes de la opositora coalición de centro-izquierda insistieron en la fractura entre la posición pro Bush del primer ministro Berlusconi y la oposición a la guerra, expresada en la mayor demostración por la paz celebrada en Italia desde la posguerra.
«Corriere della Sera» destacó que «quizá por primera vez después de dos guerras mundiales, se podrá frenar a una América (Estados Unidos) que parecería haber olvidado sus propios valores». «Cien millones de personas representan la vanguardia militante que anima nuestro continente», escribió el diario romano «La Repubblica». El presidente de la Cámara de Diputados, Pier Ferdinando Casini -oficialista-declaró por su parte que «sería un error» no escuchar la voz de los millones de personas que marcharon por la paz.
Del otro lado, varios diputados alemanes de la Unión Demócrata Cristiana intentarían aprobar en el Parlamento una moción de censura en contra del canciller Gerhard Schröder, tanto por la situación económica de su país como «por aislarlo de la Unión Europea y la OTAN». Schröder encabeza con el francés Jacques Chirac la oposición a la guerra.
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