• Un tren se hundió el domingo en el mar en Sri Lanka, en lo que puede calificarse como el peor accidente ferroviario de la historia mundial. La formación, con el nombre comercial Samudradevi (La Reina del Mar), había partido desde Colombo (capital) y recorría la línea de la costa occidental cuando una ola gigantesca sacudió su estructura. El impacto hizo que descarrilara y cayera sobre las desbordadas aguas, provocando el fallecimiento de unas 1.700 personas. Además de turistas occidentales, el tren transportaba a muchos locales, ya que era un fin de semana largo y día de luna llena, en el que los budistas hacen un tipo especial de ruegos mensuales. El antecedente más grave en cuanto a accidente ferroviario es el que ocurrió sobre el río Barghati en Bihar, en la India, en el año 1981, y que costó 800 vidas.
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• Los animales salvajes al parecer lograron escapar al tsunami, lo que respalda la creencia de que poseen un «sexto sentido» para los desastres, dijeron ayer expertos. Autoridades de Flora y la Fauna de Sri Lanka dijeron que las olas gigantes que mataron a decenas de miles de personas a lo largo de la costa del Océano Indico de la isla, aparentemente no alcanzaron a los animales. «No hay elefantes muertos, ni siquiera una liebre o un conejo. Creo que los animales pueden sentir el peligro. Tienen un sexto sentido. Saben cuando ocurren las cosas», dijo H.D. Ratnayake, vicedirector del Departamento de Flora y Fauna de Sri Lanka. La inundación llegó tres kilómetros tierra adentro en el Parque Nacional Yala del devastado sudeste, la reserva más grande de animales salvajes y hogar de cientos de elefantes y varios leopardos.
• Tras la falsa alarma de tsunami que llegó desde la India, y a pesar de fugas generales en las playas de las islas del sur de Tailandia, los balnearios de Phuket volvieron a recibir turistas, algunos de los cuales -insólitamente-inclusive alquilaron embarcaciones para breves excursiones. Arribos de visitantes se registraron también en la bahía Pranang de Krabi, y en islas como Koh Ngai, donde murieron 1.800 personas. «Lo que ocurrió, ya pasó», comentó Gillian Bost, de 58 años, que vive en Inglaterra y no ve razones para renunciar a sus vacaciones en Kata a pesar de las alertas sanitarias lanzadas por las autoridades. «El sol y la playa son fantásticos», exclamó Bost, quien admitió que «ayer el agua estaba más verdosa, pero hoy estaba otra vez azul». Otra turista británica razonó que quedarse significa colaborar con la economía local. El sector turístico del sur de Tailandia perdió desde el domingo 10.000 puestos de trabajo y se prevé que el negocio sufrirá una caída de 75% en los próximos tres meses.
• Los afligidos familiares y amigos de desaparecidos por el maremoto se vuelcan a Internet en busca de sus seres queridos. Organizaciones, gobiernos y particulares crearon páginas para localizar a afectados y para canalizar ayudas. El gobierno de Tailandia también creó sitios de Internet en los que enumeran las víctimas del desastre (http:/ /www.phuketitcity.com, http://www.disaster.go.th, http://www.narenthorn.or.th).