Logró Blair amplio pacto político para la ley antiterrorista°

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Londres (ANSA, AFP, EFE) - El gobierno británico alcanzó ayer un consenso político para acelerar una nueva ley antiterrorista, impulsada en respuesta a los atentados del 7-J en Londres.

Según informó ayer el ministro del Interior británico, Charles Clarke, los tres principales partidos del país, laboristas, conservadores y liberal demócratas, acordaron introducir la nueva ley, que será debatida en setiembre y votada en octubre próximos.

El acuerdo se alcanzó ayer tras exhaustivas reuniones entre Clarke, el portavoz de Asuntos de Interior de los conservadores, David Davis, y su colega liberal demócrata, Mark Oaten.

La nueva legislación penaliza actos como la preparación, el entrenamiento y la incitación a ataques terroristas, y se estima que alcanzará el apoyo necesario para ser ley en octubre próximo en la Cámara de los Comunes y de los Lores, tras el receso de verano (boreal).

«El mensaje central de hoy es la determinación de todos nosotros para legislar contra el terrorismo», declaró Clarke.

• Plan separado

Además, los tres partidos políticos acordaron un plan separado para introducir las controvertidas «órdenes de control», que se espera será aprobado en diciembre. En ese sentido, Davis declaró que el gobierno «aceptó un número de cambios a la legislación», como la introducción del uso de grabaciones telefónicas como prueba judicial en casos que sean tipificados como terrorismo.

«Los conservadores cooperaremos con el gobierno» para asegurar que la ley antiterrorista «sea lo mejor posible». El líder de la oposición, Michael Howard, aclaró que su partido «seguirá discutiendo sobre la ley con espíritu de consenso».

La nueva ley impulsa acelerar los procesos de deportación a religiosos que «inciten o instiguen» actividades terroristas, y dar mayor poder a la policía para el arresto de sospechosos.


Clarke mantendrá, además, reuniones con políticos y jefes religiosos durante toda la semana, informó un portavoz del Ministerio de Interior.

Gran Bretaña posee una población de 2 millones de musulmanes (4% del total), muchos de ellos de familias paquistaníes, afganas, bengalíes, turcas, egipcias e iraquíes.

En tanto, Scotland Yard continúa su investigación internacional y en Gran Bretaña para dar con el «cerebro» de los atentados del 7 de julio.

La policía identificó en los últimos días a
Hasib Hussain, de 18 años, responsable de la explosión en el autobús 30, en Tavistock Square, y a Shehzad Tanweer, de 22, autor del ataque al metro de Aldgate. También identificó a Germaine Lindsay, de 19 años, responsable por la explosión en el metro de King's Cross, y a Mohamed Sadique Khan, de 30, quien detonó la bomba en el tren de Edgward Road. A excepción de Lindsay, de origen jamaiquino, los tres restantes eran británicos, descendientes de paquistaníes.

Por su parte,
las autoridades inmigratorias de Karachi, Pakistán, confirmaron que tres de los cuatro atacantes visitaron ese país el último año. Tanweer y Khan viajaron juntos el 19 de noviembre de 2004 a Karachi haciendo escala en Estambul, para terminar ambos en Lahore, donde el primero visitó una «madrasa» ( escuela coránica), según informes de la prensa británica.

Un tercer atacante, Hussain, había viajado antes, en julio de 2004, a Pakistán, vía Arabia Saudita.

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