Brasilia (ANSA, EFE, DPA) - Luego de que el mismo Lula Da Silva se pusiera al frente de las negociaciones con los legisladores, el Senado brasileño aprobó ayer en primer turno la crucial reforma previsional. Tras un agitado debate y cuando la votación parecía naufragar, el presidente brasileño intervino en persona y logró el visto bueno para un proyecto de ley que le permitirá mantener en orden las cuentas fiscales en los próximos años.
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Por 55 votos a favor, 25 en contra y sin ninguna abstención, el proyecto pasó el primer turno y tendrá que esperar dos más para convertirse en ley. Sin embargo, el voto de ayer demostró que el gobierno cuenta con la mayoría suficiente para imponer la norma.
A la sesión asistieron 80 de 81 senadores que integran la Cámara alta. Para su aprobación se necesitaban 49 votos, ya que se trata de una reforma constitucional. La sesión se había empantanado hasta las primeras horas de la tarde, pero el presidente Lula llamó por teléfono para impulsar la aprobación. El mandatario, según las fuentes, quería evitar la convocatoria a una sesión extraordinaria, ya que el período ordinario terminará el 15 de diciembre.
La reforma al sistema de pensiones y jubilaciones es la gran prioridad que se fijó Lula, junto con la reforma tributaria. El desencuentro más importante del debate tuvo que ver con los límites o «techos» salariales de los empleados de los estados.
El gobierno asegura que la reforma permitirá ahorrar más de 17.000 millones de dólares en los próximos 20 años. El déficit creciente que tiene el actual sistema jubilatorio hizo que sólo en 2002 se necesitaran más de 19.000 millones de dólares del Tesoro para pagar a todos los beneficiarios.
También se quiere incorporar al sistema a por lo menos 40 millones de trabajadores que hoy no aportan y no tienen ninguna cobertura social, según las afirmaciones oficiales. El proyecto actual establece tres «subtechos» salariales para sectores privilegiados: uno para empleados el Poder Ejecutivo, otro para los del Judicial y otro para los del Legislativo. La reforma deberá ser votada en los próximos días en segundo turno y, si sigue el curso esperado por el gobierno, Lula podrá promulgarla en diciembre, con lo cual no será necesario convocar a sesiones extraordinarias.
• Llanto
Entre los votos en contra se destacó el de la senadora del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), Heloisa Helena, en lo que pudo ser su última acción como miembro de ese partido, ya que fue amenazada con la expulsión en caso de un pronunciamiento contrario al proyecto. Sin poder contener el llanto, la senadora por el estado de Alagoas y cofundadora del partido, manifestó: «Soy una mujer libre y no voy a abandonar las causas por las que siempre he luchado».
El proyecto que reforma el sistema público de jubilaciones, muy esperado por los mercados, había sido aprobado anterior-mente por la Cámara de Diputados. El senador del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), aliado del oficialismo, Ney Suassuna, explicó que votó a favor para «garantizar la gobernabilidad». «Es necesario hacer lo posible, ya que en este momento no se puede hacer lo ideal», justificó el senador Suassuna, del estado de Paraíba.
Pese a las distancias marcadas entre el PT y el PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1985-2002), seis senadores de esa agrupación sufragaron a favor.
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