10 de junio 2005 - 00:00

Los piquetes causan penurias en La Paz

La Paz (AFP, ANSA, EFE, diarios locales) - La vida cotidiana en La Paz se acerca día a día a lo insufrible. Al desabastecimiento de alimentos y combustibles se sumaba anoche la inminencia del corte de suministro de agua, producto de los bloqueos que llevan adelante sectores radicalizados.

La planta de combustible de Senkata, 35 kilómetros al sur de El Alto, y la de agua potable en Milluni, 70 kilómetros al oeste, son las que abastecen a la ciudad de La Paz.

La parálisis que sufre el país ocasiona pérdidas diarias por u$s 2,8 millones, que podrían subir hasta 13,8 millones si los piquetes continúan, según un informe gubernamental citado por el diario «La Prensa». Por su parte, «El Deber» de Santa Cruz de la Sierra indicó que la Cámara de Exportadores Local no puede dar curso a ventas por u$s 3 millones a raíz de los bloqueos.

El gobierno paceño, del alcalde Juan del Granado, apeló ayer «a la solidaridad de la Junta de Vecinos ( Fejuve) de El Alto para que podamos hacer llegar ( camiones cisterna) a Milluni» para evitar que mañana (por hoy) se interrumpa el servicio de agua potable.

Las protestas sociales afectaron ya la disponibilidad de agua potable en algunos barrios de la capital boliviana y provocaron un fuerte desabastecimiento de naftas y gas, así como en parte de alimentos. En La Paz, que parece en este aspecto una ciudad sitiada, se registró en las últimas tres semanas una estampida en los precios de los alimentos y otros productos de primera necesidad, hasta alcanzar sumas prohibitivas.

• Aeropuertos cerrados

La ciudad también estaba aislada por vía aérea debido a un paro indefinido decretado por la Administración Autónoma de Servicios Auxiliares a la Navegación Aérea para exigir la convocatoria a elecciones.

La Asamblea Permanente de Derechos Humanos y la Cruz Roja lanzaron una campaña ciudadana para recolectar alimentos para los hospitales, orfanatos y asilos, los más afectados por el desabastecimiento en la ciudad.

La Cruz Roja reveló que los centros hospitalarios de La Paz y la localidad aledaña de El Alto, también en huelga general, no tienen ya gas para cocinar y disponen de alimentos sólo hasta el fin de semana.

Al ayuno iniciado anoche por el alcalde paceño,
Juan Del Granado, junto a otras 22 personas, se sumó el prefecto de La Paz (gobernador), Nicolás Quenta, y los treinta consejeros departamentales en la sede de la Prefectura.

• Huelga de hambre

En Cochabamba, su alcalde, Gonzalo Terceros, también está en huelga de hambre, junto a otras 20 personas, así como la alcaldesa de Sucre, Aydeé Nava, y 14 seguidores; y el primer edil de Potosí, René Joaquino, con ocho personas más.

Alcaldes de siete de nueve ciudades, excepto Santa Cruz y Tarija, se pronunciaron en un documento de unidad del país y contra la probable elección de Vaca Díez.

Las manifestaciones ayer en La Paz fueron menos numerosas que en las jornadas anteriores.
Abel Mamani, líder de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve), férreo opositor a Vaca Díez, indicó que su grupo no es el único responsable del desabastecimiento generalizado y que los piquetes en otros sectores del país «también nos afectan a los alteños».

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