Luego de militarizar Bogotá, Santos anunció un pacto nacional con el agro
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Militares patrullan las calles de Bogotá, tras la orden de Santos.
"Invitamos a los manifestantes a mantener el paro permitiendo el libre tránsito de los vehículos de todo tipo y apostándonos al borde de las carreteras", agrega el comunicado, reseñado por las agencias Prensa Latina y ANSA.
Los avances se consiguieron gracias a la mediación del gobernador de Boyacá, Juan Carlos Granados, del arzobispo de Tunja, Luis Augusto Castro, y del alcalde de la ciudad, Fernando Flórez, quienes en un esfuerzo de última hora para evitar la ruptura del diálogo pidieron a las partes una última reunión después de la orden dada a los delegados del Gobierno de regresar a Bogotá.
Santos, en un discurso que hizo por la mañana desde la Casa de Nariño, ordenó la retirada de los ministros negociadores con los campesinos por la falta de un acuerdo tras cuatro días de diálogo.
"La paciencia se agota", dijo el presidente, quien agregó que después de otra noche de negociaciones infructuosas, le pidió a sus ministros que regresen a Bogotá y dejen a los campesinos las propuestas del Gobierno sobre la mesa.
"Infortunadamente, a pesar de todo el esfuerzo realizado, a pesar de las propuestas concretas y el tiempo dedicado, la única respuesta ha sido la constante dilatación de un acuerdo. Porque no quieren acordar, o tal vez porque no los dejan", expresó el presidente, según reporta hoy la agencia de noticias EFE.
Además, en el mismo discurso anunció el envío de 50 mil militares en apoyo a los cerca de 20 mil policías que desde que se inició la huelga tratan de despejar rutas en Boyacá y los departamentos de Cundinamarca y Nariño y ordenó la militarización de Bogotá, que ayer fue escenario de enfrentamientos entre la policía y manifestantes que salieron a las calles a respaldar a los agricultores.
En esas marchas, de las que participaron el sector sindical y universitario, transportistas y trabajadores de la salud, decenas de encapuchados saquearon comercios y dos jóvenes murieron, en tanto que 196 personas fueron atendidas en hospitales por heridas.
Los campesinos "rechazaron enérgicamente los hechos de violencia y vandalismo" y desmintieron "enfáticamente" la afirmación de que su protesta "está ligada a cualquier movimiento político", según reporta DPA.
Sobre el levantamiento de los bloqueos de ruta, el ministro del Interior, Fernando Carrillo, dijo que es "un paso certero" y en "la dirección correcta" para la mesa de diálogo entre gobierno y campesinos que al parecer se retomaría mañana sábado.
Sobre el final de la jornada, santos dio un nuevo giro al conflicto, al proponer un pacto de todos los sectores, y destacar especialmente que estuvieran en la mesa dirigentes de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) y de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), hecho que consideró "una señal muy, muy importante".
"Tenemos que convertir esta situación que hemos vivido en estos últimos días en una gran oportunidad y de una vez por todas darle al país una señal clara sobre sus intenciones en el futuro en materia de desarrollo agropecuario", agregó el presidente, según la agencia EFE.
De la huelga participan unos 30 mil cultivadores de papa, cebolla y arroz, así como productores de leche. La protesta es respaldada por camioneros que exigen una rebaja del valor del combustible.
Los agricultores piden al gobierno reducir el precio de los insumos y controlar las importaciones, que han aumentado en el marco de los tratados de libre comercio (TLC).




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