2 de mayo 2003 - 00:00

Lula presentó sus planes de reforma y enfrenta a gremios

San Pablo (AFP, EFE, ANSA) - Los principales sindicatos brasileños criticaron ayer la política económica del gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva, un día después de que el presidente presentara ante el Congreso sus polémicos y audaces proyectos de reforma previsional y tributaria.

En San Pablo 1,2 millón de personas participaron en la celebración de Fuerza Sindical (FS), segunda central sindical del país. Paulo Pereira Da Silva, líder del grupo, se quejó al señalar que «la situación es más difícil que nunca. La política económica es tan mala como la del ex presidente Fernando Henrique Cardoso. Las tasas de interés aumentaron y el poder adquisitivo baja sin esperanza de cambio a corto plazo».

La principal organización sindical del país, la Central Unica de Trabajadores (CUT), tradicionalmente ligada al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, descentralizó sus actividades y organizó conciertos en San Pablo y su periferia. «Cuando tenemos por primera vez un presidente cercano a las luchas sociales, el 1 de Mayo es un día para reivindicar una mayor participación política de los sindicatos, más empleos y mejores salarios», declaró Joao Felício, presidente de la CUT.

• Misa

Lula no participó en los actos sindicales por el 1 de Mayo, pero asistió a una misa en su antiguo bastión Sao Bernardo, en la periferia industrial de San Pablo.

Católico practicante, Lula pronunció un breve-discurso a la numerosa asistencia, en el que se congratuló de haber enviado el miércoles al Congreso los proyectos de reforma fiscal y del sistema de jubilaciones, considerados clave para la suerte de su administración.

«La historia dará más importancia de la que le damos hoy a lo que pasó ayer en el país, cuando envié las reformas al parlamento. Convencer a 27 gobernadores, de los cuales solamente tres pertenecen al PT, de venir a Brasilia la víspera de un feriado es un hecho histórico fantástico», estimó el jefe de Estado.

Lula también destacó los primeros resultados de su política económica. «Antes de la elección se decía que el dólar alcanzaría los cinco reales: hoy se cotiza a 2,91; que la inflación aumentaría y que el PT fracasaría en lo económico. Ahora hay quejas porque el dólar baja», constató.

Según una encuesta difundida el miércoles por el diario económico «Valor», 27% de los grandes empresarios respalda al gobierno petista.

Entre los críticos de las propuestas presentadas el miércoles al Congreso se hallan legisladores del Partido de los Trabajadores (PT), de Lula, que rechazan el sesgo «conservador» de las propuestas y las consideran una «traición» a los ideales que esa fuerza defendió desde su fundación, en 1980. Por su parte, Lula quiso demostrar el respaldo encontrado en la mayoría de la sociedad y fue al Congreso acompañado por el pleno de su gabinete y los 27 gobernadores del país.

«Esta es una propuesta no sólo del gobierno, sino también de los gobernadores, de los alcaldes y de millones de brasileños», declaró el presidente, haciendo copartícipes a sus acompañantes.

Entre otros aspectos que afectan al sector público, la reforma previsional propone aumentar la edad mínima para la jubilación (de 48 a 55 años para las mujeres y de 53 a 60 para los hombres) y limitar a 2.400 reales (820 dólares al cambio actual) las jubilaciones y pensiones.

El punto más polémico de la reforma tributaria establece como definitivo un impuesto a las transacciones en cheques, que rige hace cinco años, pero de forma «provisional». Lula propone incorporarlo al paquete tributario formal, con una tasa que el fisco podrá fijar dentro de una banda de 0,38% a 0,8%.

Al llegar al Palacio Legislativo, Lula y su numerosa comitiva debieron sortear a pequeños grupos de manifestantes que expresaron su oposición a las reformas. A causa de esos grupos, los responsables de seguridad le recomendaron al mandatario y sus acompañantes hacer en autobús el corto trayecto entre el Palacio de Gobierno y el Congreso.

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