30 de octubre 2002 - 00:00

Más dudas sobre rehenes en Rusia

Moscú - Los rehenes que sobrevivieron a la odisea del teatro Dubrovka de Moscú comenzaron a abandonar los hospitales y a contar su versión de lo sucedido. También ofrecieron detalles algunos miembros de las unidades especiales que participaron en el asalto, una vez guardados el fusil y el casco.

Mientras tanto, la opinión pública rusa está cada vez más convencida de que la operación de rescate estuvo lejos de ser el éxito anunciado oficialmente, aunque más de 600 personas pudieron salvarse. El gobierno ruso sigue encubriendo lo que real-mente sucedió y los «medios especiales» que se utilizaron en el rescate, especial-mente el misterioso gas narcotizante que terminó matando a una cantidad todavía indeterminada de rehenes. «Lavado de cerebro especial», lo califica el semanario «Moskovskiye Novosti».

Mientras el poder estatal calla, los medios rusos buscan desesperadamente el rastro de la verdad. La prensa, que parecía haber sido domesticada por el presidente Vladimir Putin, insiste con sus preguntas incómodas. Y no están dirigidas exclusivamente al gas utilizado. Por ejemplo: ¿qué desató la operación de asalto? De acuerdo con la versión oficial, las unidades especiales Alfa irrumpieron en el teatro cuando los chechenos cumplieron su ultimátum y comenzaron a ejecutar rehenes. Sin embargo, los rehenes liberados señalan que los terroristas mataron por error a un hombre cuando en realidad apuntaron contra su vecino, que era víctima de un ataque de histeria. El disparo también hirió mortal-mente a una mujer, según el relato. «Corrió mucha sangre», dijo la estudiante Yevguenia Yakovzeva. «Los secuestradores mismos parecían conmocionados. Nos pidieron que llamemos a la Cruz Roja porque los médicos presentes no podían curar a los heridos.» El ex rehén Vladislav Ponomariov, médico de Krasnovar, contó al diario «Isvestiya» que retiró junto a otro galeno a los muertos de la sala de espectadores. Después retornó la calma, y el asalto comenzó varias horas después. Esta demora podía haber significado que todavía existía un margen de negociación. Pero los oficiales involucrados aseguran que la decisión de recuperar la sala por la fuerza había sido tomada, independientemente de los vaivenes de la situación.

Para Putin, satisfacer las demandas de los terroristas chechenos habría significado un «suicidio político», aseguró el comentador Boris Kagarlizki, del «Moscow Times». La resistencia popular contra la guerra de Chechenia, que va en aumento en la población rusa, debía ser detenida a cualquier precio, acusó el columnista a Putin. Otra pregunta: ¿por qué fueron tan mal atendidos los rehenes expuestos al gas narcotizante? El asalto fue minuciosamente planeado por el servicio secreto FSB y la policía, pero no así el tratamiento posterior de los cautivos. Los expertos opinan que la negligencia en la atención de los liberados es el verdadero culpable del alto número de muertos, más que la misteriosa sustancia.

Los 763 rehenes estaban con vida cuando fueron retirados del teatro, aseguró el médico jefe de Moscú, Andrei Selzovski, dijo el «Moscow Times». «Las ambulancias se los llevaron a todos. Los problemas comenzaron después», apuntó. Muchas personas inconscientes fueron subidas sin recibir atención médica en autobuses urbanos, donde esperaban abandonar por fin el lugar de la odisea. Pero deberían haber recibido de inmediato respiración artifical y una vacuna, dijo Selzovski.


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