8 de octubre 2002 - 00:00

Más duro, Lula salió ya a buscar votos de izquierda

Un día después de las elecciones, se confirmó que Lula Da Silva no logró la mayoría de los votos y que deberá enfrentar en un ballottage al oficialista José Serra, el próximo 27. Así, ambos salieron ayer mismo a apurar imprescindibles alianzas políticas. Lula, quien quedó a poco más de 3 puntos de la mayoría, endureció su discurso de izquierda y apuesta a un acuerdo con los postulantes derrotados, Anthony Garotinho y Ciro Gomes. Serra busca ampararse en la figura de Fernando Henrique Cardoso y recomponer la alianza que gobernó 8 años el país.

San Pablo (ANSA, AFP, EFE, DPA)- Luiz Inácio Lula Da Silva se asumió ayer como un candidato de izquierda al día siguiente de las elecciones y endureció su discurso contra el modelo económico, en un intento de ganar nuevos aliados para disputar el ballottage contra el oficialista José Serra, el 27 de octubre.

«Voy a mostrar con claridad las diferencias que nos separan de nuestro rival para conquistar los votos de todos los que sufragaron contra este modelo económico, contra esta dependencia que estamos padeciendo. Cerca de 76% de la gente votó por un nuevo modelo», dijo Lula.

En ese sentido, el líder izquierdista que obtuvo 46,45% de los votos, expresó que no piensa anticipar el nombramiento del equipo económico que lo acompañaría en el gobierno ni tomar ninguna otra actitud para calmar al poder financiero y bajar al dólar. «El mercado está muy nervioso. Nosotros lo vamos a calmar cuando lleguemos al gobierno favoreciendo a quienes quieren ganar dinero con la producción y no a quienes quieren ganancias fáciles», advirtió.

En una conferencia de prensa en un hotel de San Pablo, Lula se mostró confiado en obtener el apoyo de otros dos candidatos opositores, Anthony Garotinho de Oliveira, del Partido Socialista Brasileño, que terminó en tercer lugar, y Ciro Gomes, del Frente Laborista, que finalizó cuarto. «El domingo por la noche conversé con Ciro y me quedó una impresión altamente positiva. El martes (por hoy) debería encontrarme con Garotinho. Nosotros tres ya fuimos aliados otras veces; lo seremos ahora», confió.

Pero Garotinho condicionó su apoyo diciendo que «para que Lula reciba nuestro apoyo tiene que librarse de esas alianzas de derecha que ha hecho».

El ahora ex candidato y ex gobernador de Rio de Janeiro participó en una caminata con su esposa, Rosinha, electa para ocupar el mismo cargo que tenía su marido en ese estado, segundo en importancia en el país. «Somos un partido que tiene compromisos con el pueblo.» Sin embargo, diversas fuentes periodísticas aseguran que en realidad Garotinho exige el derecho de nombrar al presidente de la poderosa empresa petrolera estatal Petrobrás a cambio de su apoyo a Lula.

• Paciencia


Tras haber sumado más de 39 millones de votos, 46,44%, Lula quiere captar en el cantero opositor los sufragios que le faltan para vencer el ballottage. Lula admitió que, como la mayoría de los dirigentes del PT, esperaba lograr la mayoría absoluta de votos en la elección del domingo para ganar la presidencia en el primer turno. «En un momento, yo creí que podía ganar en el primer turno pero no alcanzó, paciencia. Estamos preparados para jugar otros 30 minutos de alargue», expresó con optimismo.

Lula se mostró muy confiado en que derrotará a Serra y por primera vez en mucho tiempo, volvió a definir al PT como «de izquierda» y subrayó que es la «más extraordinaria victoria que un partido de izquierda recogió en este continente». Lula superó incluso los 34 y 36 millones de votos con los que el presidente
Fernando Henrique Cardoso fue electo y reelegido en 1994 y 1998, respectivamente.

Serra, por su parte, dijo que «el ballottage es otra cosa» y que derrotará a Lula proponiendo «un cambio seguro» y con una ayuda más activa del presidente. «Estamos en un segundo turno, la lucha continúa, las condiciones son otras y vamos a ganar esta partida a Lula para hacer cambios seguros... ésa es nuestra diferencia», manifestó el candidato oficialista en la primera entrevista que concedió después de las elecciones.

La denominada maquinaria oficial puede ser ahora decisiva, así como el papel de Cardoso, que en la campaña de la primera vuelta fue demasiado tibio. Fuentes del PSDB admitieron que Cardoso tendrá que asumir su papel de «comandante de la campaña de Serra», la cual deberá ser más agresiva en materia de marketing. La idea será exhibir la «obra social» efectuada por Cardoso y contrastarla con el fantasma de un «futuro incierto» para los brasileños en caso de que el líder del PT llegue al gobierno. Serra, que alcanzó 23,20 por ciento de los votos, sabe que tiene sólo tres semanas para restaurar su credibilidad que quedó debilitada, según los analistas, tras los debates en la televisión.

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