15 de septiembre 2004 - 00:00

Masivas migraciones desequilibran a China

Las industrias chinas se nutren cada año de masas de pobladores rurales que migran a las ciudades en busca de una mejor vida. Esto obliga a las autoridades a un permanente esfuerzo para asimilarlos y no crear nuevos bolsones de pobreza.
Las industrias chinas se nutren cada año de masas de pobladores rurales que migran a las ciudades en busca de una mejor vida. Esto obliga a las autoridades a un permanente esfuerzo para asimilarlos y no crear nuevos bolsones de pobreza.
Pekín - Cualquiera que haya visitado las crecidas y caóticas ciudades de China no puede dejar de notar las grúas de construcción. No es inusual contar 50 grúas, quizá más, elevándose entre las nuevas torres de departamentos o conjuntos de rascacielos a medio construir. Menos obvios son los ejércitos de trabajadores migrantes que se afanan abajo: los hombres de rostro sucio con cascos amarillos que vierten cemento en sitios de trabajo infinito; los campesinos que llegan a las estaciones de autobuses o de trenes, a menudo de a cientos y con sus posesiones en sacos de nylon; las muchachas que salen en tropel de miles de aldeas moribundas para llenar las activas fábricas a lo largo de la costa sur de China.

La ola de estos migrantes, que se ha elevado por años aunque aún sigue cobrando velocidad, ahora ha alcanzado dimensiones históricas: China está en medio de la más grande migración masiva que haya visto el mundo, más allá de que no involucre el cruce de fronteras.

China, según el recuento oficial, tiene 114 millones de trabajadores migrantes que han dejado áreas rurales, temporalmente o para siempre, para laborar en las ciudades, lo que no incluye a decenas de millones de familiares que se trasladaron con ellos. Expertos gubernamentales predicen que la cifra crecerá para 2020 a entre 300 y 500 millones. En la actualidad, sólo Shanghai tiene 3 millones de trabajadores migrantes; en comparación, se cree que toda la migración irlandesa a Estados Unidos de 1820 a 1930 involucró, quizá, a 4,5 millones de personas.

• Objetivo inmediato

Por ahora, el gobierno está alentando la migración para promover su objetivo inmediato de proporcionar mano de obra barata en fábricas y sitios de construcción y su meta a largo plazo de urbanización. Todas las naciones modernas y ricas han tenido que pasar de una economía rural a una urbana con el fin de prosperar. China está tratando de hacer esta transición en tiempo récord. Cuán bien, o cuán mal, maneje el gobierno esta migración determinará si estos trabajadores ayudan a crear una sociedad de clase media o sólo forman una subclase permanente en un país que ya se ha dividido marcadamente entre ricos y pobres.

Los chinos también están tratando de hacerlocon un sistema político que alguna vez aisló a los campesinos en un virtual apartheid y sigue estando entre los más opresivos del mundo. Aun cuando las restricciones se relajan, los migrantes a menudo viven como proscritos en las ciudades; carecen de derechos de residencia plenos y frecuentemente se les niegan servicios básicos como escuelas y atención médica.

En setiembre,
Zeng Peiyan, integrante del concejo estatal de China, o Gabinete, anunció que a los trabajadores migrantes en miles de proyectos de construcción, muchos de los cuales son autorizados por el gobierno, se les adeudan 43.000 millones de dólares en salarios no pagados. «Algunos no han recibido salario hasta por 10 años», dijo, según medios estatales.

Pero
siguen viniendo porque la pobreza en el campo es desesperada. Así, los migrantes de China son como los inmigrantes ilegales en Estados Unidos. El año pasado, los migrantes chinos enviaron 45.000 millones de dólares a sus hogares. El campo moriría sin esas remesas.

Aun cuando China ha tenido éxito en sacar a cientos de millones de personas de la pobreza, el Banco Asiático de Desarrollo recientemente estimó que 583 millones de sus 1.300 millones de habitantes aún viven con menos de 2 dólares diarios; 203 millones de ellos viven con menos de 1 dólar cada día. La mayoría está en el campo.

Lo que originó estos movimientos poblacionales fue la decisión de
Deng Xiaoping en 1978 de enfocarse en el desarrollo económico. Pero los detonantes han sido pequeños ajustes burocráticos que han relajado gradualmente las palancas de control draconiano de la era maoísta, cuando un sistema de registro de residencia esencialmente encadenaba a las personas a sus aldeas o ciudades.

Expertos dicen que
al menos entre 7 y 10 millones de nuevos migrantes dejan el campo cada año, en una tendencia que se espera continúe.

Técnicamente, esta es una migración « golondrina», ya que la mayoría de los trabajadores regresan a casa brevemente, una o dos veces al año, para visitar a sus familias y sembrar o cosechar. Pero cada vez más migrantes se están trasladando permanentemente con sus familias, conforme sigue adelante la transición urbana.

Por supuesto, permitir a la gente trasladarse ha sido la parte fácil.
Ahora los líderes de China enfrentan la tarea de proporcionar a los migrantes protecciones legales, viviendas accesibles, acceso a la educación y a la atención médica. Estos costosos ladrillos son necesarios para crear una verdadera sociedad civil de clase media. El gobierno ha empezado a adoptar algunas medidas, pero los cambios importantes no llegarán fácilmente para un Partido Comunista plagado de corrupción y renuente a abrir su sistema político.

También existe el desafío de mantener empleada a la gente. Si la economía de China se desacelerara demasiado, decenas de millones de migrantes se quedarían sin empleo. Como se espera que muchas más personas se trasladen, la economía necesitará seguir en boga por mucho tiempo.

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