Masivas migraciones desequilibran a China
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Las industrias chinas se nutren cada año de masas de pobladores rurales que migran a las ciudades en busca de una mejor vida. Esto obliga a las autoridades a un permanente esfuerzo para asimilarlos y no crear nuevos bolsones de pobreza.
En setiembre, Zeng Peiyan, integrante del concejo estatal de China, o Gabinete, anunció que a los trabajadores migrantes en miles de proyectos de construcción, muchos de los cuales son autorizados por el gobierno, se les adeudan 43.000 millones de dólares en salarios no pagados. «Algunos no han recibido salario hasta por 10 años», dijo, según medios estatales.
Pero siguen viniendo porque la pobreza en el campo es desesperada. Así, los migrantes de China son como los inmigrantes ilegales en Estados Unidos. El año pasado, los migrantes chinos enviaron 45.000 millones de dólares a sus hogares. El campo moriría sin esas remesas.
Aun cuando China ha tenido éxito en sacar a cientos de millones de personas de la pobreza, el Banco Asiático de Desarrollo recientemente estimó que 583 millones de sus 1.300 millones de habitantes aún viven con menos de 2 dólares diarios; 203 millones de ellos viven con menos de 1 dólar cada día. La mayoría está en el campo.
Lo que originó estos movimientos poblacionales fue la decisión de Deng Xiaoping en 1978 de enfocarse en el desarrollo económico. Pero los detonantes han sido pequeños ajustes burocráticos que han relajado gradualmente las palancas de control draconiano de la era maoísta, cuando un sistema de registro de residencia esencialmente encadenaba a las personas a sus aldeas o ciudades.
Expertos dicen que al menos entre 7 y 10 millones de nuevos migrantes dejan el campo cada año, en una tendencia que se espera continúe.
Técnicamente, esta es una migración « golondrina», ya que la mayoría de los trabajadores regresan a casa brevemente, una o dos veces al año, para visitar a sus familias y sembrar o cosechar. Pero cada vez más migrantes se están trasladando permanentemente con sus familias, conforme sigue adelante la transición urbana.
Por supuesto, permitir a la gente trasladarse ha sido la parte fácil. Ahora los líderes de China enfrentan la tarea de proporcionar a los migrantes protecciones legales, viviendas accesibles, acceso a la educación y a la atención médica. Estos costosos ladrillos son necesarios para crear una verdadera sociedad civil de clase media. El gobierno ha empezado a adoptar algunas medidas, pero los cambios importantes no llegarán fácilmente para un Partido Comunista plagado de corrupción y renuente a abrir su sistema político.
También existe el desafío de mantener empleada a la gente. Si la economía de China se desacelerara demasiado, decenas de millones de migrantes se quedarían sin empleo. Como se espera que muchas más personas se trasladen, la economía necesitará seguir en boga por mucho tiempo.



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