McCain sale a seducir votantes con promesa de baja de impuestos

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Washington (EFE, AFP, ANSA) - El candidato presidencial republicano John McCain dio a conocer ayer su plan para conjurar la crisis financiera, con un programa de recortes de impuestos, eje de la política económica del presidente George W. Bush, y alivios económicos para los jubilados.

De cómo reciban los votantes este plan y su participación de hoy en el último debate televisado dependerá que McCain logre remontar en los sondeos a menos de tres semanas de las elecciones del 4 de noviembre, las que se le presentan cuesta arriba dada la amplia ventaja que le ha sacado su rival Barack Obama.

  • Contraste

    En un discurso en las afueras de Filadelfia ( Pennsylvania), el candidato republicano presentó su plan por valor de 52.500 millones de dólares, que buscará contrastar con el anunciado el lunes por su rival demócrata en el debate de hoy, ante una audiencia estimada en 60 millones de personas (ver nota aparte). La propuesta de Obama, cifrada en 60.000 millones de dólares, incluyen rebajas fiscales para las empresas que creen nuevos puestos de trabajo, la posibilidad para los ciudadanos de retirar dinero de sus fondos de jubilación sin penalizaciones y el congelamiento por 90 días de las ejecuciones hipotecarias de aquellas personas que se esfuerzan por pagar sus cuotas.

    «Lo que necesitamos ahora es una acción audaz y rápida que encamine a este país en una nueva dirección», apuntó McCain, en su mitin. «No podemos pasar los próximos cuatro años tal como hemos pasado la mayor parte de los últimos ocho: esperando que cambie nuestra suerte», añadió, en un intento de distanciarse del gobierno de Bush.

    Entre las ideas específicas que detalló McCain se cuenta la rebaja a la alícuota mínima de 10% en el impuesto que se cobra por el retiro anticipado de los fondos de ahorro para jubilación. El senador por Arizona propuso que se imponga el impuesto mínimo este año y por todo 2009, lo que supondrá para los aportantes un beneficio de 36.000 millones de dólares.

    McCain planteó también que se reduzca del actual 15% a 7,5% en 2009 y 2010 la tasa imponible más alta a las ganancias obtenidas en inversiones a largo plazo, con un costo fiscal de unos 10.000 millones de dólares, y que se exima de impuestos el subsidio por desempleo.

    «En los últimos 21 días hemos visto que se desvanecieron instituciones de Wall Street que fueron otrora sólidas, hemos visto enormes vuelcos en los mercados y hemos visto nuevos compromisos del gobierno por cientos de miles de millones de dólares», dijo McCain. «Si me eligen presidente, ayudaré a crear empleos para los estadounidenses de la manera más eficaz que un presidente puede hacerlo: con recortes de impuestos dirigidos específicamente a la creación de puestos de trabajo, y la protección de sus ahorros de toda la vida», agregó el senador.

    McCain dedicó parte de su discurso a criticar las propuestas de Obama, así como a recordar sus promesas de que combatirá la corrupción, el abuso de poder y los gastos superfluos en el gobierno. Se comprometió a ayudar a que las familias « permanezcan en sus hogares, los jubilados preserven sus ahorros, los estudiantes paguen sus estudios, y cada ciudadano acceda al cuidado de la salud».

  • Reacción

    La respuesta demócrata no se hizo esperar.

    «Sus recetas ideológicas de favorecer a los ricos y rezar porque le sobre algo a la clase trabajadora no fortalecerán a nuestra economía ni ayudarán a crecer a la clase media», señaló Federico de Jesús, portavoz de la campaña de Barack Obama. De Jesús dijo que McCain «demuestra lo poco que entiende de economía al ofrecer tasas de ganancias de capital más bajas en un año en el cual la gente no ha tenido muchas ganancias de capital», en alusión a la propuesta del candidato republicano de reducir a la mitad el impuesto a las ganancias del capital.

    Para McCain, hablar de Bush es hacer un precario equilibrio. Así, mientras busca despegarse del legado económico de la actual administración republicana, casi como si fuera un opositor, también ha decidido respaldar la estrategia actual de la Casa Blanca para lidiar con la debacle financiera. Así, dijo ayer a la cadena NBC que «el presidente Bush y su administración han respondido a la crisis con seriedad. Se trata de una época excepcional que demanda acciones excepcionales».
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