Washington (AFP, DPA, Reuters) - Cinco personas fueron asesinadas en una elegante zona próxima a Washington en menos de 24 horas, sin que las víctimas tuvieran un vínculo evidente entre ellas. Estos enigmáticos crímenes causaron pánico en el suburbio este de la capital estadounidense y desconcierto entre la policía, que inició un gigantesco operativo para hallar a los culpables.
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«No tenemos un móvil ni un sospechoso sobre ninguna de las muertes», declaró el comisario Charles Moose, jefe de la policía del condado de Montgomery, en Maryland, donde se concentran los barrios ricos que limitan con la capital.
El escenario de esta serie de asesinatos -que moviliza considerables fuerzas de policía, el FBI e incluso el servicio secreto encargado de la seguridad del presidente George W. Bush-se limita a un perímetro de unos pocos kilómetros al este de la capital.
• Primeras víctimas
El drama comenzó la tarde del miércoles con un disparo de fusil en la ventana de un comercio, que no causó víctimas. Menos de una hora más tarde, un hombre de 55 años caía con una bala en la cabeza en el estacionamiento de un supermercado de la ciudad de Silver Spring. Unas horas después, durante la mañana de ayer, un hombre que cortaba el césped del frente de su casa, en Rockville, cerca de un centro comercial, fue asesinado en idénticas circunstancias.
Luego fue el turno de una persona a la salida del correo, y de un conductor de taxi muerto casi a quemarropa en una estación de servicio de Aspen Hill, cuando cargaba el tanque de su vehículo. Unos minutos más tarde, una joven mujer sentada en un banco, cerca de un shopping en Silver Spring, también caía herida de muerte. «Es una situación que cambia todo el tiempo», señaló el comisario Moose.
• Teléfono rojo
Para Moose, nada indica que las cinco víctimas se conocieran o tuvieran algún conflicto entre ellas o con otras personas. Ninguna de ellas fue violada o violentada antes de morir.
«Esta gente no había hecho nada, y tenemos que encontrar la manera de detener esto. Pensamos que todas estas muertes están vinculadas entre ellas», destacó Moose. La policía dispuso un teléfono rojo para que los eventuales testigos puedan brindar informaciones rápidamente.
Dos jóvenes fueron perseguidos después del primer disparo contra la vidriera, y su vehículo alcanzó a ser averiado. Con el avance de la investigación, decenas de personas fueron detenidas, pero sin resultados concretos. Por otra parte, las escuelas de la zona cerraron sus puertas y fueron suspendidas todas las actividades escolares exteriores.
Estos hechos se sumaron al protagonizado por un desequilibrado que disparó contra la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. El hombre hizo siete disparos para protestar por la situación de los derechos humanos en Corea del Norte, tras lo cual fue arrestado. El jefe de la seguridad de la ONU, Mike McCann, informó que el atacante, que se supone es un ciudadano norteamericano de nombre Steve Kim, nacido en 1945, fue llevado a las oficinas de la policía de Nueva York.
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