20 de septiembre 2004 - 00:00

Momentos memorables

Kennedy, Nixon, Reagan y Clinton vieron su suerte hacia la Casa Blanca sellada en los debates televisivos. Reagan supo explotar sus dotes hollywoodenses.
Kennedy, Nixon, Reagan y Clinton vieron su suerte hacia la Casa Blanca sellada en los debates televisivos. Reagan supo explotar sus dotes hollywoodenses.
George W. Bush y John Kerry son conscientes de que, a lo largo de más de cuatro décadas de «teledemocracia», los debates fueron decisivos a la hora de consagrar a un candidato hacia la Casa Blanca. Estos fueron algunos de los momentos memorables:

• 26 de setiembre de 1960: el vicepresidente Richard Nixo n, recién recuperado de una gripe, se niega a utilizar maquillaje luce sudoroso y mal afeitado. Del otro lado, el jovial senador John Kenned y. Según las encuestas, quienes siguieron el debate por radio dieron por ganador a Nixon; en cambio, para los que miraron la TV, el triunfador fue Kennedy.

• 6 de octubre de 1976:
el presidente Gerald Ford llega a sobresaltar a los moderadores al intentar esbozar la idea, sin lograrlo, de que «no hay dominación soviética en Europa del Este».

• 28 de octubre de 198
0: Ronald Reagan se despega de Carter, al rechazar sus ataques con un pícaro «otra vez lo mismo» y una frase maestra: «¿Está usted mejor hoy que hace cuatro años?».

• 21 de octubre de 1984:
Reagan, con 73 años, se había mostrado cansado y un poco aturdido durante el primer debate con el ex vicepresidente Walter Mondal e, de 56. Pero en su segundo encuentro deja atrás las preocupaciones respecto de su edad con un contragolpe memorable: «No convertiré la edad en un tema de esta campaña. No voy a explotar con motivación política la juventud e inexperiencia de mi rival».

• 15 de octubre de 1992: las cámaras toman al presidente George Bush mirando su reloj reiteradamente durante un debate, lo que dio la imagen de un hombre altivo, para quien era molesto dedicar ese tiempo junto al gobernador de Arkansas, Bill Clinto n, más cálido que su rival.

• 3 de octubre de 2000:
el vicepresidente Al Gore deja escuchar series de impacientes suspiros y movimientos de cabeza. El gobernador de Texas, George W. Bus h, desarticula una puesta en escena de Gore, que había salido de su atrio en una ofensiva histriónica. Bush mira a cámara y esboza una sonrisa que parece inocente, como diciendo: «¿A éste qué le pasa?».

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