5 de diciembre 2006 - 00:00

Moscú arremete contra Londres

Moscú (AFP, EFE) - Detectives de la unidad antiterrorista británica de Scotland Yard llegaron ayer a Moscú para investigar el misterioso asesinato del ex espía ruso Alexander Litvinenko, en medio de un incremento de la tensión entre Rusia y Gran Bretaña por el caso.

La llegada a Moscú de un equipo de detectives para investigar la muerte del ex espía -quien en su lecho de muerte acusó al presidente ruso, Vladimir Putin, de haberlo envenenado con material radiactivo- coincidió con nuevas acusaciones del Kremlin, que estima que el caso asesta un «golpe» a sus relaciones con Gran Bretaña, según dijo ayer el canciller ruso, Sergei Lavrov.

Gran Bretaña intenta por su lado minimizar los roces, reiterando que ha pedido ayuda a Rusia para investigar la muerte del ex espía y que Moscú le ha prometido toda su colaboración.

Al mismo tiempo, la Agencia de Protección de Salud británica indicó ayer que está examinando dos nuevos lugares en Londres para ver si hay vestigios de radiactividad, que se suman a más de una decena de sitios investigados.

Mientras, en Moscú, los agentes de la unidad antiterrorista de Scotland Yard fueron recibidos en el aeropuerto Domodedovo (sur) por un representante de la embajada británica y partieron inmediatamente en un automóvil.

  • Interrogatorios

    Se prevé que los detectives interroguen a los tres rusos con los que se reunió el ex espía el 1 de noviembre, fecha en que empezó a sentir los primeros síntomas del envenenamiento que derivó en su muerte el 23 de noviembre.

    Los tres hombres -el empresario Andrei Lugovoi, Dmitri Kovtun y Vyacheslav Sokolenko-, que se entrevistaron con Litvinenko en un hotel de Londres, aseguraron no estar implicados en su muerte.

    Lugovi, ex agente de los servicios de espionaje soviéticos (KGB), declaró a la prensa británica que sospechaba que «alguien está tratando de culparlos» de la muerte de Litvinenko, quien era un feroz opositor del presidente de Rusia.

    El Kremlin desmintió estar detrás del envenenamiento de su ex espía, al tiempo que en Gran Bretaña aumentan las especulaciones sobre esta misteriosa muerte, que algunos estiman podría haber sido obra de agentes rusos corruptos, según el diario dominical «The Observer».

    Según ese periódico, el FBI (policía federal estadounidense) interrogó a un ex miembro de la KGB, quien dijo que el ex espía poseía informaciones potencialmente dañinas para Moscú sobre el desmantelamiento de la petrolera Yukos y que quería chantajear a responsables de los servicios secretos del Kremlin.

    Mientras tanto, el ex primer ministro ruso Yegor Gaidar, envenenado también durante su reciente estancia en Irlanda, fue dado hoy de alta tras una semana de tratamiento en una clínica de Moscú.

    Los médicos que lo tratan sostienen que el dirigente fue envenenado con una sustancia «no natural», pero no han podido identificarla con exactitud.
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