Multilateralismo, guiño a Irán, ambigüedad en Medio Oriente y dureza con el chavismo

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El designado recibirá en los próximos días el visto bueno del Senado. Prometió dar vuelta la página del trumpismo, pero dijo que no revertirá el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y calificó a Maduro de "brutal dictador".

Washington - Antony Blinken, el secretario de Estado designado por el nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se presentó ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado en busca de su confirmación con una mezcla de moderación y de promesas de vocación multilateral para la solución de los grandes problemas internacionales y, a la vez, algunas posturas más duras en relación, por ejemplo, al reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y a la crisis en Venezuela.

En su comparecencia del martes a la tarde, prometió que el país regresará a “la primera línea” mundial junto a sus aliados históricos para “ganar la competencia con China”, que volverá al acuerdo nuclear con Irán si ese país cumple su parte y reduce el enriquecimiento de uranio y que promoverá una “solución de dos Estados” en el conflicto Israel y Palestina, aunque mantendrá la embajada en Jerusalén, decisión impuesta por Donald Trump en medio de una fuerte controversia.

“Podemos revitalizar nuestras alianzas fundamentales. Juntos, estamos en una posición mucho mejor para contrarrestar las amenazas planteadas por Rusia, Irán y Corea del Norte y defender la democracia y los derechos humanos”, sostuvo ante los senadores, que votarán su confirmación en los próximos días.

El anticipo del elegido por el presidente electo Joe Biden constituye una reafirmación de lo que el líder demócrata prometió en su campaña: darle un giro total a los 4 años de Trump, que desplazó a sus aliados históricos, despreció a los organismos multilaterales y rompió acuerdos internacionales.

Biden planea volver a una política exterior más tradicional y para ello eligió a varios de los diplomáticos que trabajaron durante la administración de Barack Obama.

Blinken explicó que ese regreso de Washington a la “primera línea” será de forma colectiva, porque “ninguno de los grandes desafíos” del momento “puede ser resuelto por un país actuando solo”. “El liderazgo estadounidense sigue contando”, remarcó el diplomático de carrera.

Consultado por el senador republicano Marco Rubio sobre la política hacia Venezuela, Blinken dijo estar de acuerdo con los pasos dados en su inicio por el Gobierno de Trump, incluido el reconocimiento como mandatario interino del opositor Juan Guaidó, a la vez que calificó de “brutal dictador” al presidente Nicolás Maduro.

Sin embargo, planteó que es necesario buscar “una mejor manera” para que las sanciones presionen solo a los responsables de abusos y las violaciones a los derechos humanos en Venezuela y pidió “hacer más por la crisis humanitaria” en ese país.

En ese sentido, abogó por un enfoque que permita la realización de elecciones “justas y transparentes”.

El dúo Biden-Blinken encara varias fechas límites inminentes que pondrán a prueba su firmeza y capacidad de diálogo.

La primera será con Moscú, su antiguo rival, con los que tienen hasta el 5 de febrero para extender el tratado clave de desarme nuclear New Start.

La administración Biden, que quiere dejar atrás la política de Trump de acercamiento al presidente ruso, Vladímir Putin, tendrá que encontrar la manera de negociar con la presión del calendario.

Otro tema candente es el Acuerdo Nuclear firmado con Irán en 2015, al que Biden se comprometió a regresar, tras la salida unilateral de Trump.

La nueva administración tendrá que levantar las sanciones que los republicanos impusieron y fueron endureciendo hasta el final de su mandato.

Asimismo, tendrá que asegurarse de que Teherán vuelve a cumplir las restricciones nucleares impuestas en el acuerdo que fue soslayado después de que Trump lo abandonara en 2018.

Sobre la cuestión israelí-palestino, Blinken adelantó que la administración Biden impulsará “la solución de dos Estados”, porque esa es “la única manera” de resolver el conflicto, aunque reconoció que no es una solución “realista” en el “corto plazo”.

Trump apoyó incondicionalmente a Israel y buscó aislar al liderazgo palestino, apoyando solo un estado limitado y desmilitarizado. La Autoridad Palestina nunca aceptó contactarse con el magnate que, además, decidió el traslado de la embajada a la disputada ciudad de Jerusalén.

“La única forma de asegurar el futuro de Israel como un Estado judío y democrático y de dar a los palestinos el Estado al que tienen derecho es a través de la llamada solución de dos Estados”, aseveró, en cambio, Blinken.

Con todo, reconoció que “siendo realista” es realmente difícil ver “perspectivas a corto plazo para avanzar en eso”, y juzgó “importante asegurarse que ninguna de las partes tome medidas que dificulten aún más el ya complejo proceso”.

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