Washington (ANSA) - Un reservista estadounidense que había combatido 18 meses en Afganistán fue asesinado por la Policía el martes, tras haber permanecido horas atrincherado porque se le había notificado que debía ir a Irak. Se llamaba James E. Dean y, según sus vecinos, había entrado en un estado de depresión cuando se le notificó que antes de que termine el año debía viajar a Irak para sumarse a las fuerzas que ocupan ese país.
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El joven había retornado recientemente a su casa en St. Mary, a 90 kilómetros de Washington, tras permanecer 18 meses en Afganistán.
Según su vecina Wanda Matthews, Dean no era el mismo desde que había retornado de la guerra. Tras su regreso, parecía una persona esquiva y taciturna, estaba deprimido y pasaba los días solo. Después de tres semanas, le llegó una carta en la que se le informaba que antes de fin de año debía partir hacia Irak.
La noticia lo perturbó. Decidió no responder el teléfono y el día de Navidad se atrincheró en su casa con diversas armas de fuego, amenazando con matarse.
El sheriff del condado, Tim Cameron, dijo a la prensa que la Policía pasó más de 14 horas cercando la casa con el propósito de convencerlo de que desistiera de su objetivo.
El martes la situación se precipitó cuando el joven disparó algunos tiros contra los agentes. Un comando especial lanzó gases lacrimógenos dentro de la vivienda, y Dean escapaba con un arma en la mano cuando un agente le disparó y lo mató.
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