Naufragio en el Mar Rojo: casi no hay chances de hallar más sobrevivientes

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El Cairo (ANSA)- Al menos 800 personas permanecen desaparecidas tras el naufragio del buque egipcio "Al Salam 98" en el Mar Rojo, y son escasas las posibilidades de encontrarlas con vida, informaron ayer autoridades locales.

Los grupos de socorro, que recuperaron 195 cadáveres, pusieron a salvo a unas 400 personas, 22 en las últimas horas, dijeron las mismas fuentes.

Algunos sobrevivientes del naufragio, el más grave de la historia de Egipto, permanecieron por más de 20 horas en las aguas donde el viernes se hundió la embarcación, luego de un incendio iniciado por causas que se desconocen.

Mientras crece la desesperanza de los familiares de desaparecidos, varios pasajeros responsabilizaron directamente a la tripulación por el accidente.

El buque, que había comenzado a navegar hace 35 años, estaba en viaje desde Arabia Saudita a la ciudad egipcia de Safaga, 600 kilómetros al sudeste de El Cairo.

Llevaba 1.272 pasajeros, en su mayoría egipcios, y 96 tripulantes, cuando perdió el contacto con la guardia costera cerca de las 22 locales.

Sobrevivientes dijeron que a bordo hubo un incendio en momentos en que la costa saudita estaba todavía a la vista, dos horas después de la partida del puerto de Dubah.

No está claro si el siniestro comenzó en la sala de máquinas, por una avería en el motor, o en uno de los camiones que eran transportados junto a otros vehículos.

De acuerdo con esos testimonios, el capitán decidió regresar, pero ante la creencia de que el fuego había sido controlado, retomó la marcha regular hacia Safaga.

Los sobrevivientes narraron que el "Salam Bocaccio 98" se inclinó y se llenó de agua en pocos minutos.

"El capitán fue el primero que dejó la nave", dijo Khaled Hassan, quien agregó que se salvó por haberse aferrado a una chalupa, en declaraciones a un canal de televisión.

Según los testigos, cuando la nave se inclinó algunos pasajeros se pusieron las camperas de salvamento, pero la tripulación les dijo que se los sacaran porque no había peligro.

Rifat Ranni contó que "la nave continuó su ruta por un par de horas, inclinándose cada vez más".

En un comunicado, la compañía El Salam Transporte Marítimo afirmó que sólo 17 de los 96 miembros de la tripulación fueron rescatados con vida, y se desconoce el paradero del capitán.

El ministro de Transportes egipcio, Mohammed Mansour, confirmó que se produjo un incendio en el buque que pudo haber sido causado por una avería en uno de los motores.

La embarcación, que medía 118 metros de largo y 23 de ancho, y tenía 5,9 metros bajo la línea de flotación, había sido construida en 1970 en Italia y vendida a El Salam en 1998.

Responsables de la compañía dijeron que carecen de elementos para decir cuáles fueron las causas del incidente, pero en diálogo con ANSA consideraron poco creíbles los testimonios.

"No hay relatos de ningún miembro de la tripulación, de ningún hombre de mar, por lo que es difícil entender qué sucedió", dijo un vocero en El Cairo.

La empresa sostuvo que el buque tenía a bordo chalupas y embarcaciones de salvamento para 3 mil personas y estaba en regla con normas internacionales, pero indicó ninguno de los botes fue utilizado porque la nave se dio vuelta.

"Sobre la nave había 10 botes para 89 personas cada uno y 88 balsas para 25 personas, por un total de 3 mil pasajeros, con víveres para sobrevivir por cinco días", amplió.

No obstante, un vocero del presidente dijo que el buque "se hundió demasiado rápidamente y el número insuficiente de botes de emergencia indica que tenía carencias".

La embarcación fue inspeccionada por última vez por los técnicos del Registro Internacional Naval (RINA) en junio de 2005, en un control anual de rutina.

En tanto, el presidente, Hosni Mubarak, dispuso que se otorgue una indemnización de 15 mil liras egipcias (4 mil euros) a cada víctima de esa nacionalidad.

Miles de familiares de pasajeros se agolparon desesperadas en la costa de Safaga, a la espera de novedades que por la magnitud del desastre tardaban en llegar. Algunos tiraron piedras contra los agentes que pretendían contenerlos detrás de una valla.

Frente a la tragedia, comenzaron a llegar mensajes de solidaridad como el del el papa Benedicto XVI quien expresó ayer su cercanía espiritual a Egipto.

El pontífice exhortó a "todas las personas a una gran solidaridad humana y espiritual" en un telegrama enviado en su nombre por el cardenal secretario de Estado, Angelo Sodano, al cardenal Stephanos Ghattas II y a las autoridades de El Cairo.

Casi todos los pasajeros eran egipcios que trabajaban en Arabia Saudita, pero también había saudíes, sirios palestinos y un ciudadano de Canadá, Yemen, Omán, Sudán y Emiratos Arabes.

Helicópteros y embarcaciones trabajaron desde que se conoció el naufragio en la zona del desastre y recorrieron el Mar Rojo en busca de sobrevivientes de la nave.

Las tareas de rescate siguieron ayer, pero responsables del salvamento señalaron que las esperanzas de encontrar pasajeros con vida disminuyeron considerablemente por el tiempo que transcurrió desde el naufragio.

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