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El abrazo esperado: los presidentes Hugo Chávez y Alán García.
El tono conciliatorio en las reuniones paralelas fue facilitado por algunas actividades recreativas promovidas por el anfitrión, el presidente boliviano Evo Morales, para que cada mandatario pudiese acuñar una moneda de plata o para que quebraran vasijas de barro con chicha (maíz fermentado) en desarrollo de un ritual indígena.
La mayor muestra de la afinidad entre los gobernantes fue el apretón de manos y el abrazo que Chávez y García se dieron frente a las cámaras poco antes de posar para la fotografía oficial.
Ambos tuvieron una breve reunión en la noche del viernes e intercambiaron nuevamente palabras en la mañana de ayer en un rincón al que fueron conducidos por Morales para que hablaran con tranquilidad.
Según García, ambos intercambiaron "ideas y saludos" y pusieron fin a las desavenencias que venían protagonizando, que llevaron a los dos países a retirar sus embajadores y que generaron una crisis alimentada con declaraciones altisonantes y hasta insultos.



