13 de junio 2005 - 00:00

"No dejaremos piedra sobre piedra, investigaremos denuncias de corrupción"

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sumergido en la peor crisis desde que llegó al gobierno en el 2003 por una denuncia de compra de votos de
legisladores que involucra a su partido, dijo el lunes que quiere una "Operación Manos Limpias" en su país.

"Me gustaría que un día Brasil alcanzara el nivel al que llegó el operativo Manos Limpias en Italia", dijo Lula en su programa quincenal de radio "Desayuno con el presidente".

El operativo "Mani Pulite", que tuvo en el fiscal Antonio Di Pietro su figura más conocida, hizo temblar al mundo político italiano a inicios de la década de 1990 con sus investigaciones sobre corrupción en ese país.

"Necesitamos mostrar a la sociedad brasileña que es posible acabar con la corrupción en Brasil", agregó el mandatario, que prometió que "no dejaremos piedra sobre piedra, investigaremos".

La crisis política de Brasil se desató la semana pasada, tras denuncias del diputado Roberto Jefferson, un aliado de Lula, de que el Partido de los Trabajadores (PT) del mandatario, pagó mensualidades a legisladores a cambio de apoyo.

El PT negó las acusaciones, que llegaron a afectar a los mercados financieros del país.

El Partido Progresista (PP) y el Partido Liberal (PL), las dos agrupaciones aliadas del gobierno de Lula involucradas por Jefferson en el supuesto cobro de "mesadas", también negaron la veracidad de las acusaciones y amenazaron con llevar al legislador a la justicia.

En su programa radial, Lula reiteró que está dispuesto a "cortar en la propia carne" y apeló a sus orígenes humildes para asegurar que está comprometido a esclarecer las denuncias.

"Soy hijo de una mujer que murió a los 64 años analfabeta y que siempre me decía lo siguiente: lo que un hombre no puede perder es el derecho de caminar con la cabeza alta", expresó. Jefferson declarará el martes sobre sus denuncias ante la comisión de ética de la Cámara de Diputados.

El diputado lanzó las acusaciones luego de que algunos de sus allegados ubicados en el comando de empresas estatales fueran involucrados en denuncias de desvío de dinero público para financiar a su partido.

Lula pidió también que el Congreso continúe adelante con sus trabajos y aborde la amplia agenda de reformas impulsadas por el Poder Ejecutivo, al mismo tiempo que lleva adelante las investigaciones.

"El Congreso tiene mecanismos para hacer la investigación (...) Es necesario investigar todo. Ahora, es necesario que tengamos cuidado para no dejar que el Congreso sólo se quede ocupado con eso y no apruebe las cosas que tiene que ser aprobadas, de interés de Brasil", dijo.

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