18 de julio 2005 - 00:00

"No es peligroso", había dicho espionaje británico. Terminó atacando Londres

Mohammad Sidique Khan, con una gorra clara y tercero en la fila india de los terroristas del 7-J, según lo mostraron las cámaras de seguridad. Se supo ahora que el año pasado ya había estado en la mira de las autoridades.
Mohammad Sidique Khan, con una gorra clara y tercero en la fila india de los terroristas del 7-J, según lo mostraron las cámaras de seguridad. Se supo ahora que el año pasado ya había estado en la mira de las autoridades.
Londres (EFE, ANSA, AFP, Reuters) - Una fuerte polémica estalló ayer en el Reino Unido cuando se reveló que los servicios secretos locales investigaron a Mohammad Sidique Khan, uno de los cuatro terroristas suicidas de los atentados de Londres del 7 de julio, pero que terminaron apartándolo de su interés el año pasado por considerar que «no representaba una amenaza».

Mientras el Comité de Inteligencia y Seguridad del Parlamento dijo que realizaría una investigación sin precedentes para determinar por qué se falló en prevenir los ataques, que dejaron hasta el momento 55 muertos y 700 heridos, el gobierno de Tony Blair rechazó cualquier posibilidad de poner en el banquillo al MI5 (servicios secretos interiores).

El fiscal general, Charles Falconer, declaró que «éste no es el momento» para investigar a los servicios de seguridad, «sino para decidir qué pasos legales tomar contra el terrorismo».

«Los atentados con bombas en Londres no significan que los servicios de seguridad e inteligencia fallaron o que las leyes antiterroristas fueron ineficaces», opinó Falconer en respuesta a la conmoción que produjo la revelación de la falla del espionaje local.

• Lecciones

Para el fiscal, «hay que aprender las lecciones y poner en práctica nuevas leyes». «Este no es momento de lanzar una investigación contra los servicios de seguridad», dijo. Las declaraciones de Falconer sucedieron a una nota publicada ayer por el «Sunday Times», según la cual el MI5 consideró el año pasado que Khan no representaba una amenaza para la población.

Khan, de 30 años y nacionalidad británica,
fue objeto de la atención del MI5 después de que su nombre apareciera durante una investigación en 2004 en conexión con un plan para hacer estallar un coche bomba frente a una discoteca del Soho, un barrio céntrico de Londres. Sin embargo, los servicios de inteligencia decidieron no someterlo a ningún tipo de vigilancia, según la publicación, debido a que sólo se le adjudicaba una relación con uno de los involucrados en el complot, sin ningún otro elemento incriminatorio.

Khan, de origen paquistaní, fue el autor del atentado contra el tren del metro cerca de la estación de Edgware Road, que causó la muerte de al menos siete personas, incluido él mismo. Cuando los servicios secretos investigaron a Khan, consideraron que tenía sólo un « vínculo indirecto» con los instigadores de ese fallido ataque al Soho y dejaron de interesarse por él.

La imagen de Khan y los otros tres integrantes del comando suicida, captada una hora y media antes de la matanza en la estación de metro de Luton, al norte de Londres, ya ha dado la vuelta al mundo tras ser divulgada el sábado por Scotland Yard.

En el video, grabado por una cámara de vigilancia, aparecen, además de él,
Hasib Hussain, de 18 años; Shehzad Tanweer, de 22 años; y Germaine Lindsay, de 19 años, cargados con las mochilas en las que llevaban las bombas. Desde Luton, los cuatro viajaron en tren a la estación londinense de King's Cross, donde se separaron para cometer la masacre. Khan sería también un eslabón importante en lo que hace a la vinculación entre los terroristas de Londres y Al-Qaeda. Un presunto terrorista, detenido en Estados Unidos y perteneciente al grupo de Osama bin Laden, lo reconoció entre las fotografías de los cuatro sospechosos. Mohammed Junaid Babar, de 29 años y nacionalidad estadounidense, identificó a Khan, con quien coincidió en una «cumbre de terrorismo» en Pakistán el año pasado, según su declaración.

Otros antecedentes del hombre bomba están vinculados con la actividad terrorista contra Israel, donde se cree que ayudó en 2003 a planificar un atentado suicida cometido por dos británicos musulmanes en Tel Aviv.

Según informó ayer el periódico israelí «Maariv», que cita a fuentes de seguridad del gobierno de
Ariel Sharon, Khan colaboró durante su visita a dos ciudadanos británicos de origen paquistaní, Asif Hanif y Omar Sharif, para realizar un ataque suicida con explosivos en un bar cercano a la playa en Tel Aviv, el 30 de abril de 2003, en el que murieron tres israelíes.

El ministro del Interior británico,
Charles Clarke, y la oposición conservadora debatirán hoy en la Cámara de los Comunes las nuevas leyes antiterroristas. La nueva legislación, preparada tras los atentados, estará en vigencia en las próximas semanas, según los planes del gobierno.

Entre las disposiciones de la ley estará la deportación de los religiosos que inciten o instiguen a actos terroristas, así como de las personas que « provean o reciban entrenamiento» en terrorismo.

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