"Nos llegan las inversiones que Europa no quiere por contaminar"

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Es la primera mujer que preside la Cámara de Diputados de Uruguay. En una Argentina donde muchos temen que el vecino país deje de ser «la Suiza de Latinoamérica» -y no precisamente por su chocolate ni sus montañas nevadas- Nora Castro es una figura que llamó la atención al decir que «no me parece el capitalismo el mejor sistema de producción». Y aquí ya alertó también a los que no se preocupan por Suiza. Ayer la entrevistó una periodista del diario en Montevideo. Tiene conceptos como éstos, fuertes sin duda, pero se percibe de respeto a las formas institucionales • Uno tendría que ser muy tonto, superficial y frívolo ante la existencia humana si estuviera comprometido con mantener el modelo capitalista. No se van a alterar centralmente las cosas que llevan años, pero lo que este país necesita con urgencia es recuperar una política productiva, a eso nos referimos cuando hablamos de refundación nacional • Yo no soy ex tupamara, soy tupamara • En los eventos de los que participo con militares, la que está invitada es la presidencia de la Cámara de Representantes. Hay un relacionamiento institucional que está bien que se dé en esos términos aunque lo que a uno le pasa por la cabeza, el corazón o el hígado son muchas cosas • Nuestra fuerza política apoya la autodeterminación de los pueblos. En las últimas dos oportunidades se votó contra Cuba en la ONU. Vamos a trabajar para que haya un cambio y se vote a favor de Cuba, y yo creo que así será.

Uruguay (enviada especial) - La flamante presidenta de la Cámara de Diputados del Uruguay, Nora Castro, se ofende cuando se la llama ex tupamara. «Yo soy tupamara, no ex», dice en referencia a su pertenencia a la organización guerrillera que actuó en los años '60 y '70 en el país y a la que responden varios de los funcionarios del nuevo gobierno encabezado por Tabaré Vázquez. Esta maestra de 57 años no ahorra palabras para explicar por qué el nuevo gobierno uruguayo no condenará a Cuba en la próxima votación sobre derechos humanos en la ONU, contrariamente a lo que ocurrió en los dos últimos años. «Apoyamos la autodeterminación de los pueblos», sentencia. Y aunque comenta que está a favor de la llegada de inversiones extranjeras al país porque reconoce que son la base del crecimiento económico, aclara que «hay muchas inversiones extranjeras que van a América porque en Europa no se las admiten ya que contaminan el ambiente, y nosotros, considerados los pobres indiecitos o negritos del mundo, con tal de que venga la inversión extranjera abrimos nuestras puertas y las consecuencias están a la vista».

Nora Castro recibió a Ambito Financiero en su oficina del Palacio Legislativo de Montevideo, un amplio ambiente donde no paran de circular asesores, legisladores y visitas de todo tipo. Estas fueron las principales declaraciones que hizo:

Periodista:
¿Cree que debe haber algún cambio en cuanto al tratamiento de las inversiones extranjeras al país?

Nora Castro: La inversión por ser extranjera no tiene nada de malo. El tema es qué tipo de inversión es. Si son capitales golondrina, no las aceptamos. Eso no le sirve a ningún uruguayo. Inversión extranjera sólo para aumentar la riqueza nacional y generar puestos de trabajo genuino. Pero nada de que cualquier inversión extranjera por ser inversión bienvenida sea. Muchas inversiones extranjeras que van a América porque en Europa no se admiten por contaminar el ambiente.Y nosotros, considerados los pobres indiecitos o negritos del mundo, con tal de que venga inversión abrimos nuestras puertas y las consecuencias están a la vista. Eso está totalmente descartado
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• Tarea compleja

P.: ¿Cómo vive el traspaso de ser oposición a ser gobierno?

N.C.: La nueva tarea es diferente, más compleja. Por primera vez en el Uruguay hay un gobierno de cambio y la política parlamentaria está incluida en ese cambio.


P.:
¿Cuál es la dificultad?

N.C.: Una es la muy poca información que hay porque cuando éramos oposición reclamamos información acerca del funcionamiento del aparato del Estado, pero el gobierno respondía muy tardíamente o no respondía. El otro obstáculo es que hemos heredado una mala práctica política extendida a lo largo de décadas. Por ejemplo, en el Parlamento uno de los gastos más importantes es el telefónico y había legisladores que llamaban a los 0900 (similar a los 0600 de la Argentina, en donde se consulta el horóscopo o se concretan citas con otras personas) y eso lo pagaba la ciudadanía. Pero había una norma que decía que el legislador que lo usaba, lo pagaba. Ese tipo de irracionalidades fue heredado
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P.:
Usted se manifestó en contra del modelo capitalista.

N.C.: Más allá de que yo tuviera valoraciones personales, que las tengo, creo que uno tendría que ser muy tonto, superficial y frívolo ante la existencia humana si estuviera comprometido con mantener ese modelo. Tabaré Vázquez dijo con toda claridad que en nuestras sociedades capitalistas dependientes hay tres escenarios: el económico financiero, el trabajo y la producción, y las políticas sociales o derechos de la ciudadanía. Acá venían relacionándose de forma de que en el centro estaba el económico financiero, pero ahora los derechos de la ciudadanía estarán en el centro y los otros ámbitos estarán al servicio de ellos. Acá se venía dando una crisis muy importante de agotamiento del modelo
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P.:
¿Entonces plantea que se cambiará el modelo?

N.C.: Nosotros llegamos al gobierno, no tenemos el poder en nuestras manos, no nos metamos versos. Pero este país ha sido tan arrinconado que avanzar de a medio tranco de pollo es casi como revolucionario. No se van a alterar centralmente las cosas que llevan años. Lo que este país necesita con urgencia recuperar es una política productiva, de eso hablamos cuando hablamos de refundación nacional
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P.:
Además, al asumir Tabaré Vázquez dijo que su programa de gobierno no sería socialista sino nacional.

N.C.: Claro, porque el Frente Amplio no tiene una definición socialista. Dentro del Frente hay fuerzas que sí la tienen pero el encuentro no. Sí tiene un planteo de defensa de la nación y antiimperialista, pero no socialista
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P.:
Esa fuerza política está conformada por sectores con ideologías muy diferentes. ¿Cómo convivirán ahora que son gobierno?

N.C.: Esta fuerza política es tan uruguaya que es tremendamente diversa en su interior. Hay partidos que están de acuerdo con la teoría del partido único, otros que se consideran de vanguardia, organizaciones que no creen en la vanguardia, gente que no está sectorizada en ningún partido ni movimiento
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P.:
Y ustedes como ex tupamaros...

N.C.: Ni José Mujica (ministro de Ganadería,Agricultura y Pesca) ni yo somos ex tupamaros, somos tupamaros
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P.:
¿Se puede ser tupamaro, MPP, Frente Amplio, Encuentro Progresista y Nueva Mayoría a la vez?

N.C.: Desde el exterior es difícil de entender, pero uno lo logra. Y no somos esquizofrénicos ni estamos disociados. Porque en lo macro logramos convivir sobre la definición de una carta de principios y sobre la base de respeto en la diversidad
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P.:
¿Qué aporte pueden hacer los tupamaros a este gobierno?

N.C.: Algo habremos aportado a través del MPP por la liberación nacional y el socialismo porque la gente mayoritariamente nos votó. Un tema que nos diferencia es la reivindicación de la tierra en el sentido de reubicar al país en qué tipo de país es. Este espacio político surgió en el seno de la izquierda nacional como un espacio que cuestionaba las concepciones del espacio tradicional uruguayo y latinoamericano
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P.:
También fue un movimiento que tomó el camino de las armas para cuestionar.

N.C.: Bueno, pero no sólo eso. Cuestionábamos muchas cosas, no nacimos como un partido único sino como una coordinación. Eramos militantes de distintas organizaciones políticas que simultáneamente a esa militancia se encontraban y discutían acciones y documentos.Y fuimos muy perseguidos
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Entrevista de Florencia Lendoiro

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