Nueva y simbólica condena de la ONU al embargo a Cuba

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Naciones Unidas (EFE, Reuters, AFP) - La Asamblea General de la ONU aprobó ayer por abrumadora mayoría una resolución que pide el fin del embargo económico y comercial declarado hace 45 años por Estados Unidos contra Cuba.

El documento logró un apoyo casi unánime al obtener el aval de 184 países contra sólo 4 en contra (Estados Unidos, Israel, Palau e islas Marshall) y la solitaria abstención de Micronesia.

Esta es la decimosexta vez consecutiva que Cuba presenta ante la Asamblea General una resolución que critica los efectos negativos de las medidas unilaterales de Estados Unidos y solicita su derogación. La condena al embargo sólo tiene valor declarativo.

El resultado fue festejado por el régimen comunista de La Habana como «un knock out fulminante». Fue una «gran victoria y un voto casi unánime, que constituye un regalo al comandante en jefe Fidel Castro y medicina para su recuperación», afirmó desde Naciones Unidas el canciller Felipe Pérez Roque, quien consideró al presidente cubano «artífice» del triunfo diplomático.

Según informó la prensa oficial cubana, el dictador fue el autor de la estrategia seguida para llegar a la votación y siguió todos los acontecimientos desde su lugar de internación.

La Casa Blanca, en tanto, le restó toda importancia a la votación.

La resolución presentada al pleno por Pérez Roque recibió un respaldo similar al del año anterior, al que se sumó Costa de Marfil después de decidir no votar en 2006.

La renovación de la oposición de la comunidad internacional al embargo estadounidense a la isla caribeña se produce en un momento en que se recrudece su enfrentamiento verbal con Washington.

El presidente George W. Bush declaró el 24 de octubre que mantendría el embargo «hasta que cambie la dictadura» y llamó a evitar «el cambio de un dictador por otro» el día que fallezca Fidel Castro.

En su intervención ante la Asamblea General, Pérez Roque aseguró que «el bloqueo es hoy el principal obstáculo al desarrollo y el bienestar de los cubanos, y una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos de nuestro pueblo».

Según el canciller, « cálculos conservadores» estiman que las sanciones impuestas en 1962 le han costado ya 222.000 millones en dólares actuales a la economía cubana.

A continuación, citó « ejemplos» de los efectos del embargo en los intercambios culturales, las relaciones económicas con terceros países y la adquisición de productos médicos, entre las que señaló la imposibilidad de comprar marcapasos infantiles de la empresa estadounidense Saint-Jude.

En respuesta, el representante de EE.UU. en el pleno, Ronald Godard, argumentó que el embargo a Cuba era un asunto bilateral que no tenía cabida en un foro multilateral como la Asamblea General y subrayó que la isla puede comerciar con el resto de economías del mundo. En su lugar, instó a los estados miembros de la ONU a pronunciarse sobre «la falta de libertad política y económica» a que están sujetos los habitantes de la isla.

«El sufrimiento de los cubanos no deriva de EE.UU., más bien del embargo interno a los que los somete el gobierno cubano», valoró.

Godard recordó que, a pesar de las sanciones, en los últimos años EE.UU. se ha convertido en uno de los mayores socios comerciales de Cuba con un volumen de transacciones que suman unos 2.000 millones de dólares desde 2002, con productos que van desde los agrícolas a los farmacéuticos.

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