Nuevas sanciones de la ONU contra Irán por su programa nuclear
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Por unanimidad, el Consejo de Seguridad de la ONU decidió más sanciones contra Irán.
Motakki reiteró que el programa nuclear iraní tiene fines pacíficos y "no supone una amenaza a la seguridad internacional".
"La suspensión (del programa nuclear) no es una opción ni una solución", sentenció. El canciller representó a su país en la sesión del Consejo después de que el presidente Mahmud Ahmadinejad abadonara sus planes de viajar a Nueva York alegando que Estados Unidos había demorado intencionadamente la concesión de visados a su delegación.
El embajador estadounidense en funciones, Alejandro Wolff, dijo, en nombre de Washington, que "Irán sigue desafiando la voluntad de la comunidad internacional".
"Por esa razón era necesaria la adopción de nuevas medidas", agregó, advirtiendo a Teherán que están "preparados" para proponer sanciones adicionales si continúa ignorando las disposiciones del Consejo.
Los dos países musulmanes del Consejo, Indonesia y Qatar, se sumaron al consenso no sin expresar reticencias.
"Nos sentimos profundamente entristecidos de que el Consejo se haya visto obligado" a adoptar la resolución, dijo el embajador qatarí, Nassir Abdulaziz Al Nasser, manifestando su temor a las consecuencias que ello pueda tener "dada la situación volátil en la región".
Las nuevas sanciones son la respuesta del Consejo a la negativa de Irán a abandonar sus actividades nucleares, concretamente el enriquecimiento y recuperación de uranio, tal y como se le exigía en una resolución previa adoptada el 23 de diciembre.
Desde entonces, según la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Teherán no sólo ha ignorado la resolución sino que ha acelerado su programa nuclear.
El presidente Ahmadinejad había reafirmado el viernes que su país no dará marcha atrás en su programa nuclear y dijo que su país no busca "una bomba atómica".
El nuevo texto impone un embargo a la compra de armas a Irán y restricciones voluntarias en las ventas de armamento a ese país.
Contiene además sanciones financieras y comerciales, y también limitaciones en los viajes de ciertas personalidades iraníes vinculadas al controvertido programa nuclear.
La resolución incluye además un anexo con el listado de propuestas económicas y diplomáticas hechas a Irán por los europeos en junio pasado, con el fin de convencer al país de suspender el enriquecimiento de uranio.
La adopción unánime fue posible después de que las seis potencias batallaran por atraer a los tres miembros no permanentes del Consejo que más reticencias habían manifestado: Sudáfrica, Indonesia y Qatar.
Pese a que ninguno de esos tres países sin derecho a veto podría llegar a bloquear la resolución, los "grandes" querían evitar el efecto negativo que podría tener un voto en contra o una abstención en la ONU, en las futuras negociaciones con Teherán.
Las nuevas sanciones son impuestas en un contexto de tensión agravada después de que Irán apresara a quince marinos británicos en aguas del Golfo alegando que habían penetrado en sus aguas territoriales.
En Washington, el subsecretario de Estado estadounidense Nicholas Burns indicó que la resolución del Consejo es una "reprimenda internacional" y "dejará a Irán más aislado que nunca".

