12 de julio 2005 - 00:00

Nuevo líder de partido de Lula afirma que "salió algún dinero" para Diputados

Tarso Genro, el nuevo presidente del Partido de los Trabajadores (PT), admitió hoy por primera vez que "algún dinero fue drenado" del partido, que fuera acusado de haber pagado sobornos a legisladores.

Genro admitió que el PT cometió "muchos errores, al menos políticos", en los últimos tiempos, pero advirtió contra quienes, dijo, quieren destruir al partido, porque a su juicio es "el único capaz de evitar la colombianización de Brasil".

El diputado Roberto Jefferson, del Partido Trabalhista Brasileño (PTB), acusó al PT de haber creado un sistema de pagos mensuales ilegales a legisladores para comprar apoyo político en el Congreso.

"No creo que haya existido un dinero mensual. No como una forma de pago sistemático para fortalecer la base parlamentaria. Pero algún dinero fue drenado para diputados", dijo Genro en una entrevista con el diario Correio Braziliense.

Genro asumió el sábado, luego de que los principales dirigentes del partido del presidente Luiz Inácio Lula da Silva presentaran sus renuncias, al ser involucrados por el diputado Jefferson en sus denuncias.

Jefferson sostuvo que los sobornos eran para diputados de los partidos Liberal, Progresista y de su propio PTB, aliados del PT, pero Genro sostuvo hoy que no sabe quiénes fueron los beneficiados por esos pagos ilegales.

"No sé qué parlamentarios son esos, y tampoco si hay dinero del partido en el medio. Vamos a analizar todos los documentos y agendas y si es necesario, hacer una auditoría en las cuentas del partido", dijo el nuevo líder del PT.

Según Genro, que al asumir al frente del PT era ministro de Educación y hoy dejaba su cargo al secretario ejecutivo del ministerio, Fernando Haddad, las denuncias provocaron "un gran daño" al partido.

"Hay un gran daño. Pero no es irrecuperable. Vamos a rehacer el perfil ético del partido para crear condiciones para que el presidente Lula da Silva sea reelecto" en los comicios de 2006.

Según el presidente del PT, su fuerza política vive "un cerco político, con denuncias muy pesadas contra compañeros y contra el propio partido", y consideró que detrás de las crisis hay "dos movimientos".

"Un movimiento es un anhelo legítimo de la sociedad por el combate a la ilegalidad. Pero hay un aprovechamiento político de los adversarios que quieren aniquilar al partido(...). Eso es malo para la democracia, para las instituciones y para el futuro
democrático de Brasil", afirmó.

 Genro sostuvo que "las personas que quieren destruir el PT deben pensar muy bien cuáles serán las consecuencias de esto para la historia del país".

"Si las clases populares no tuvieran un mediador democrático dentro del Estado de Derecho, como el PT, que transforme sus demandas en luchas dentro de la legalidad, Brasil podrá entrar en una situación de anomia semejante a la de Colombia", dijo.

Para Genro, "la destrucción del partido puede llevar a una desesperación radical y agudizar de manera irracional los conflictos de clase de Brasil, una radicalización de la confrontación de clase".

Genro volvió a reafirmar que el PT pagará un alto costo por haberse presentado ante la sociedad como "el único referente de ética pública".

"Todo organismo inmerso en un medio social reproduce las deformidades de este medio. Nunca fuimos un partido de puros. No deberíamos jamás haber tenido una actitud hasta un poco arrogante, como si tuviéramos el monopolio de la ética", dijo.

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