20 de octubre 2008 - 00:00

Ocupa Rusia espacios de EE.UU. en la región

NicolaiPatrushev,uno de losmáximosreferentes delgobierno rusoen seguridad,pasó pornuestro país,donde sereunió con eljefe deGabinete,Sergio Massa,y los ministrosNilda Garré yJorge Taiana,entre otrosfuncionarios.
Nicolai Patrushev, uno de los máximos referentes del gobierno ruso en seguridad, pasó por nuestro país, donde se reunió con el jefe de Gabinete, Sergio Massa, y los ministros Nilda Garré y Jorge Taiana, entre otros funcionarios.
La gira del secretario del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, Nicolai Patrushev, por Buenos Aires, Quito y Caracas entre el 15 y el 17 de octubre fue una señal clarísima, para la región y para los EE.UU., de que Moscú se decidió a jugar en serio en América del Sur.

Ni el enviado del premier Vladimir Putin además de su hombre de confianza, Patrushev es el número 3 en la línea de decisión para planeamiento estratégico y de seguridad tanto a nivel nacional como internacional, ni las escalas fueron escogidas para que pasaran inadvertidas. «Regresamos a América latina para siempre», dijo el departamento de prensa de la Cancillería rusa, al inicio del periplo. De apenas tres días, el viaje de Patruschev tuvo precisión quirúrgica. Delineó en tres rápidos trazos el mapa de Sudamérica, ese triángulo invertido con un vértice en Buenos Aires, frente al Atlántico Sur, otro en Quito sobre el Pacífico y el más oriental en Caracas sobre el Caribe. Con un movimiento de pinzas simultáneo, le marcó la cancha del «patio trasero» a EE.UU., absorto en sus elecciones presidenciales y en la peor crisis financiera de su historia.

  • Abrazo

  • Queda bien claro, además, que el juego ya pasó a mayores por donde se lo mire. De maniobra exclusivamente caribeña, como parecían en un principio los arrumacos entre Moscú y Caracas, el abrazo del oso ruso ahora es continental. De las ventas de armas a Venezuela por u$s 4.000 millones a maniobras en setiembre de dos bombarderos rusos TU-160 en el Caribe, pasando por el envío de la flota del Artico con el crucero nuclear Pedro el Grande a la cabeza para ejercicios navales con la armada venezolana, los brazos de Rusia se han extendido aprovechando no sólo la distracción sino el desinterés de Washington por la región. A través de escuetas declaraciones de prensa difundidas durante el viaje de Patrushev, Moscú se encargó de destacar sus áreas de interés en la región, que trascienden lo puramente armamentístico: entrenamiento en defensa, inteligencia, control de narcotráfico y recursos energéticos, además de comunicaciones y monitoreos satelitales. Todos, hasta hoy, rubros casi exclusivos de los EE.UU.

    En su paso por Buenos Aires, Patrushev se entrevistó con la ministra de Defensa, Nilda Garré; el jefe de Gabinete, Sergio Massa; el canciller, Jorge Taiana, y un alto directivo de inteligencia. Además de ejercicios militares combinados y la posible compra de helicópteros Mi-17, habría cooperación argentino-rusa en industria nuclear de uso civil, nanotecnología, recursos energéticos e hidrocarbu ríferos, en materia espacial y en comunicaciones satelitales. A fines de 2009 Rusia ya tendrá en total operatividad los 24 satélites de su sistema «Glonass» para navegación satelital (en este momento operan 18) y que podría reemplazar al sistema GPS de EE.UU. Este es un tema que el mismo Patrushev ha seguido de cerca en sus expediciones científicas al Artico y a la Antártida.

    En Ecuador, luego de estar a solas con el presidente Rafael Correa y la canciller María Isabel Salvador, Patrushev declaró que Rusia podría trabajar con las unidades de inteligencia ecuatorianas «para expandir la influencia de Moscú en América latina y ofrecer contrapeso a EE.UU.». En Caracas, la reunión del ruso fue a solas, en el Palacio de Miraflores, con el presidente Hugo Chávez. Se anunció la visita del presidente Dimitri Medvedev a Caracas para fines de noviembre y algunos detalles de acuerdos en defensa y seguridad, como la compra de tanques medianos del tipo T-72, además de vehículos blindados BMP-3.

    También desde Miraflores se difundió que Moscú cooperaría con Venezuela en el control del tráfico de drogas.

    Este no sería el único país en el que Rusia entra a reemplazar a la DEA norteamericana. Ya Bolivia, luego de haber echado a la agencia antinarcóticos y al embajador de EE.UU., requirió esa colaboración a Moscú. El mismo pedido habría hecho Ecuador. Con lo cual, en su abrazo, el oso ruso se estaría comprando, también, los problemas graves de la región: narcotráfico, guerrilla y conflictos indigenistas. Habrá que ver si la que «regresa a América latina para siempre» es la Rusia de antes, que buscaba expandirse en terrenos conflictivos, o si la que regresa ahora es algo distinto.

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