11 de julio 2005 - 00:00

Odisea de socorristas en el metro de Londres

Esta foto muestra el lugar de uno de los tramos del subterráneo de Londres atacado el jueves. Las tareas de recuperación de cuerpos prosiguen entre innumerables inconvenientes.
Esta foto muestra el lugar de uno de los tramos del subterráneo de Londres atacado el jueves. Las tareas de recuperación de cuerpos prosiguen entre innumerables inconvenientes.
Londres (AFP) - Los especialistas que intentan recuperar los cuerpos que aún se encuentran en vagones del subterráneo destruidos por el atentado del jueves en la línea Piccadilly, en Londres, se vieron enfrentados con una atmósfera infernal, con temperaturas de 60 grados y un olor nauseabundo.

La lucha de estos profesionales 30 metros bajo tierra entre las estaciones de King's Cross y Russell Square es seguida con particular atención por la población y los medios, ya que despierta la imaginación por su complejidad y horror. Operaciones similares también se llevan a cabo en el subte en Liverpool Street y Edgware Road, pero parecen mucho menos difíciles.

• Film de horror

Todos los ingredientes de un film de horror están reunidos: calor intenso proveniente de los proyectores y las herramientas utilizadas para cortar los hierros de los vagones destrozados, riesgo de derrumbe en las paredes fragilizadas del estrecho túnel y ratas atraídas por la podredumbre de los cadáveres en descomposición.

Cavado en 1902, el túnel de una sola vía en la que se encuentra atascado el subte, a menos de 500 metros de la estación Russell Square, es muy estrecho (sólo 3,6 metros de diámetro), y hay apenas 15 centímetros entre el vagón y el techo.

Los socorristas sólo pueden acceder por los extremos y deben avanzar a través del convoy, que estaría muy dañado, hasta el vagón cabecera donde habría explotado la bomba el jueves a las 8 horas locales.

Un total de 21 cuerpos ya fueron retirados de ese subte, que
contendría un número no determinado de cadáveres. Los socorristas ya no tienen esperanzas de rescatar sobrevivientes.

Las tareas para llegar al vagón cabecera podrían tardar 48 horas más, según el diario dominical
«Independent on Sunday».

«Los trabajos fueron interrumpidos durante la noche del sábado, a raíz de condiciones cada vez más difíciles, pero se reanudaron en las primeras horas» de ayer, precisó el número dos de la policía británica de transportes, Andy Trotter.

• Precauciones

«Nos vimos obligados de detenernos, reunirnos, examinar los riesgos y continuar con muchas más precauciones», agregó.

«Visité a nuestros equipos de especialistas y están enfrentados con condiciones particularmente difíciles. Hace muchísimo calor, hay mucho polvo y es muy peligroso», dijo Trotter.

Unidades refrigeradas fueron instaladas en el subte para conservar los cadáveres y los restos humanos ya recuperados. Luego serán trasladados a una morgue transitoria en un sitio militar no identificado, en el centro de Londres. Los socorristas, explicó Trotter, «utilizarán un cierto número de equipos para intentar cortar los vagones».

«Como pueden imaginar, los daños son considerables con un tren lleno, en un horario de gran afluencia y en un túnel muy estrecho», concluyó.

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