Ola de calor ya causó 64 muertos en Francia

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La canícula que padece Francia este mes ha causado ya la muerte de 64 personas, entre ellas 40 mayores de 75 años, según informó hoy el Instituto de Vigilancia Sanitaria.

El director del Instituto, Gilles Brücker, precisó en rueda de prensa que entre las 40 víctimas mayores de 75 años, quince sufrieron hipertermia y media docena estados de deshidratación.

Además, hubo ocho personas que murieron en su lugar de trabajo -hombres de entre 40 y 60 años que trabajan al aire libre-, así como tres personas que hacían deporte, dos indigentes y un niño de 15 meses.

El anterior balance del organismo, el pasado martes, se elevaba a una cuarentena de muertos por la ola de calor, que afecta a buena parte del territorio francés desde hace más de dos semanas.

Aunque la ola de calor parece casi acabada gracias a un episodio de tormentas, el número de víctimas aún puede aumentar, ya que las consecuencias en las personas pueden dejarse sentir durante uno o dos días más, según el organismo.

Los servicios meteorológicos mantienen hasta al menos mañana la alerta "naranja" de canícula en el este de Francia, especialmente el sureste donde las temperaturas pueden alcanzar los 38 o 39 grados.

Este mes de julio ha sido el más caluroso de los últimos 50 años, según dijo un experto de Meteo-France, que basa sus cálculos en las temperaturas medias registradas desde 1950.

La canícula de agosto de 2003 en Francia había causado la muerte de casi 15.000 personas, en su mayoría ancianos.

Para evitar la repetición de ese drama, las autoridades adoptaron medidas de prevención, especialmente en los hogares de ancianos, y llamaron a mantener la máxima vigilancia.

Con el fin de reforzar los servicios de urgencias, donde ha aumentado el número de pacientes aunque no ha habido una saturación, el Ministerio de Sanidad ha llamado a estudiantes de medicina y médicos jubilados, los primeros de los cuales empezaron a recibir ayer una formación para incorporarse a sus nuevas tareas.

La ola de calor también está teniendo un impacto en la agricultura, con una bajada prevista de las cosechas, mientras que la sequía es muy preocupante, según el Ministerio de Ecología, que ha programado una reunión para hoy sobre el tema.

El ministro de Agricultura, Dominique Bussereau, consideró hoy que la situación es "menos alarmante" que en 2003, pero hay que ser "prudente", y señaló que un sistema de "calamidades agrícolas" se ha puesto en marcha para ayudar a los agricultores afectados.

Tras reconocer que hay una penuria de forraje en ciertas regiones, Bussereau expresó la esperanza de que la Comisión Europea autorice la extensión a todo el territorio del permiso de utilizar tierras en barbecho para la alimentación de los animales.

Mientras, las violentas tormentas que azotaron parte de Francia la pasada noche dejaron a miles de usuarios sin electricidad, especialmente en el noroeste, informó hoy la eléctrica estatal EDF.

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