Olmert reconoció cáncer, pero no dejará el poder

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Jerusalén (EFE, AFP, Reuters) - El jefe de Gobierno de Israel, Ehud Olmert, reveló ayer que padece cáncer de próstata, pero que seguirá en el cargo, en un anuncio que coincide con los preparativos de la esperada conferencia de paz para Medio Oriente de Annapolis (EE.UU.).

El primer ministro israelí, de 62 años, hizo el anuncio en una rueda de prensa que convocó de forma inesperada y en la que adelantó que los médicos consideran que su vida no corre por el momento peligro, pero que deberá someterse a una operación quirúrgica.

«Seré capaz de desempeñar mis funciones hasta sólo horas antes de mi tratamiento (quirúrgico) y las podré reanudar apenas horas después», dijo Olmert, quien afirmó que pasará por el quirófano «en los próximos meses», aunque no precisó una fecha.

«Los doctores piensan que tengo todas las posibilidades de recuperarme», dijo el jefe de Gobierno de Israel, inmerso desde hace semanas en la preparación de la conferencia de Annapolis, prevista para fines de noviembre o principios de diciembre.

Olmert aseguró que el tumor que sufre es « microscópico», aunque se desconoce en qué medida afectará a sus esfuerzos con el presidente palestino, Mahmud Abbas (Abu Mazen), por desbrozar el camino hacia esa cita de paz, cuya agenda permanece bloqueada por diferencias entre ambos. A nivel oficial, EE.UU. señaló que la enfermedad de Olmert no frenará el proceso negociador.

Tras su anuncio, el premier cedió la palabra a dos médicos, que en la misma rueda de prensa afirmaron que el funcionario no requerirá, en todo caso, quimioterapia ni radioterapia.

Uno de ellos, Shlomo Segev, explicó que se había detectado el tumor en un examen rutinario practicado al primer ministro el pasado día 19, al regreso de un viaje a Moscú, y que el paciente asumió con tranquilidad, una semana después, el resultado de la biopsia.

El otro especialista, Yaacov Ramon, calculó «en cerca de cero» las posibilidades de que Olmert sea sometido a un tratamiento « invasivo» tras la cirugía, y estimó «en 95%» las probabilidades de una recuperación total.

Tras conocerse la enfermedad que aqueja a Olmert, las reacciones a la noticia se produjeron en cascada.

El asesor de Abbas y negociador palestino, Saeb Erekat, fue el primero en expresarle los mejores deseos para un pronto restablecimiento, y la secretaria norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, lo llamó por teléfono para solidarizarse.

La comisaria de Relaciones Exteriores de la UE, Benita Ferrero -Waldner -quien se entrevistó ayer con el primer ministro israelí en Jerusalén -, comentó que lo había encontrado «bromista», e hizo votos por su recuperación y por el futuro del proceso de paz.

Lo cierto es que su quebranto de salud se suma a algunas otras malas noticias que Olmert ha recibido últimamente.

Varios partidos que forman la mayoría gubernamental amenazaron la semana pasada con retirar su apoyo al Ejecutivo si en las actuales negociaciones el primer ministro cede el este de Jerusalén, donde los palestinos exigen fijar la capital de su futuro Estado.

Y aunque la Fiscalía del Estado ha declinado una nueva pesquisa contra él por dos transacciones inmobiliarias sospechosas, Olmert sigue sujeto a tres investigaciones penales por presuntas irregularidades durante su época como titular de Finanzas y viceprimer ministro en el Ejecutivo de su antecesor, Ariel Sharon.

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