La Oficina de Drogas de las Naciones Unidas aseguró ayer que en 2005 la producción y el comercio del opio dejaron a Afganistán u$s 2.800 millones, sobre un PBI calculado por el FMI de u$s 5.900 millones. Es decir, un tercio de la economía afgana se basa en esta sustancia prohibida, que estuvo fuertemente controlada durante la dictadura del régimen talibán.
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