Otra madrugada violenta en Río de Janeiro: al menos seis muertos
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Los ataques indiscriminados contra policías y civiles han creado una enorme preocupación en las autoridades y alentado temores de que puedan ocurrir más atentados durante la noche de mañana, cuando millones de personas son esperadas en las playas de la ciudad para recibir el 2007.
La policía ha informado de que tomará especiales precauciones en la playa de Copacabana, escenario de la más tradicional fiesta de fin de año en Río de Janeiro y donde se calcula que cerca de dos millones de personas se congregarán mañana por la noche.
Pero además de Copacabana, también habrá fiestas en las playas de Ipanema, Barra de Tijuca, Flamengo y otras, con lo que se espera que haya auténticas multitudes recorriendo la ciudad.
No obstante, el traslado puede ser difícil, pues la mayoría de las empresas de autobuses ha decidido no trabajar por las noches, cuando han ocurrido la mayoría de los ataques.
Los atentados que se registran desde el jueves, según fuentes oficiales, pueden responder a una reacción por el endurecimiento de las acciones represivas, pero también a la multiplicación de unas fuerzas para-policiales conocidas como "milicias", formadas por agentes que extorsionan a la población a cambio de "seguridad".
Un informe de la Secretaría de Seguridad publicado hoy por un diario brasileño reconoce la existencia de esas "milicias" ilegales y sostiene que los grupos para-policiales preparan para los próximos días una "contraofensiva" que podría alimentar más la violencia.
El documento añade que las autoridades han iniciado una investigación interna para identificar a los policías que integran esos grupos, que han constituido una mafia tan violenta como la del narcotráfico, que también opera en los barrios más pobres.
Según admiten las autoridades, esas milicias actúan desde hace más de dos décadas en algunas barriadas de la ciudad, como la favela de Río das Pedras, donde se cree que nacieron en 1978.
En esa barriada signada por la miseria, situada en la zona oeste de Río de Janeiro y vecina a la violenta favela de Ciudad de Dios, se asegura que las milicias "barrieron" a los narcotraficantes e impusieron "la paz de los cementerios", con asesinatos de presuntos delincuentes jamás investigados.
Las milicias se expandieron luego por muchas de las casi cien favelas de la ciudad, pero ahora, según admiten las autoridades, las bandas del narcotráfico han reaccionado y entablado una "guerra" por el control de esas barriadas.
El presidente de la Cooperativa de Favelas de Río de Janeiro, José Nerson, dijo hoy que "la guerra es real y es económica, pues se está peleando por el control de los puntos de ventas de droga".



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