Otro crimen de lesa humanidad de la ETA
-
La oposición en Israel ensaya una nueva alianza para intentar desplazar a Netanyahu
-
El estrecho de Ormuz continúa casi paralizado mientras se enfrían las negociaciones entre EEUU e Irán
Un policía inspecciona la casa cuartel atacada en la madrugada de ayer en el País Vasco. Según el gobierno socialista español, los terroristas buscaban consumar una masacre.
«Cuando me informaron, me pregunté si habrá alguien tan mal nacido como para justificar un atentado así», añadió el ministro. Lo cierto es que el golpe mereció la repulsa unánime de los partidos democráticos, incluido el nacionalismo moderado de Juan José Ibarretxe, que lidera el gobierno regional vasco. Sin embargo, éste insistió con su polémico plan de celebrar en octubre un referendo soberanista en el País Vasco, rechazado por el gobierno central español.
De hecho, el atentado se produjo seis días antes de que Ibarretxe sea recibido por Rodríguez Zapatero, quien calificó de «ocurrencia» esa consulta, que considera inconstitucional.
Después de la explosión, todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso consensuaron un documento, firmado también por los sindicatos y la patronal, en el que se comprometen a «responder con unidad y firmeza» a ETA y «combatir con coraje y fortaleza democrática» al grupo armado hasta derrotarlo definitivamente.
Contra lo que suele ser habitual, esta vez ETA no dio ningún aviso de bomba, por lo que no hubo posibilidad de evacuar el cuartel, semidestruido por la deflagración. De hecho, el agente que murió en el atentado, Juan Manuel Piñuel, de 41 años y padre de un hijo de 6, se encontraba de guardia y fue sorprendido por la explosión cuando alertaba al centro operativo de seguridad de Vitoria sobre la existencia de una camioneta sospechosa frente al cuartel. En ese vehículo, los terroristas habían escondido la bomba, que activaron poco antes de huir en otro automóvil, que luego abandonaron con un dispositivo incendiario, un mecanismo para borrar huellas que, sin embargo, pudo ser desactivado por la policía.
Ninguno de los cuatro agentes heridos corre peligro, si bien uno de ellos tuvo que ser operado de urgencia, detalló Pérez Rubalcaba, cuyo departamento cree que detrás del atentado está el temido Comando Vizcaya de ETA, al que se atribuye toda una serie de ataques terroristas desde el final del alto el fuego de la organización en junio de 2007.
Desde que fracasó el proceso de paz entre ETA y el gobierno socialista, la organización ha asesinado a seis personas, entre ellas los dos inmigrantes ecuatorianos que murieron en diciembre de 2006 en un atentado perpetrado contra el aeropuerto de Madrid.
De las 834 personas muertas en atentados de ETA desde 1968, un total de 204 eran guardias civiles, incluido el agente fallecido en Legutiano.




Dejá tu comentario