21 de febrero 2003 - 00:00

Pacifismo de Chirac contradice su pasado

París - El presidente francés, Jacques Chirac, a poco menos de un año de haber sido reelecto, se ha convertido en una suerte de líder pacifista planetario por su firme oposición a los Estados Unidos en el conflicto de Irak, aunque no está exento de críticas. Aclamado durante las masivas manifestaciones contra la guerra el pasado fin de semana, es ahora, según diversas fuentes, candidato al Premio Nobel de la Paz.

Su nuevo protagonismo internacional no deja de despertar controversias y, según los medios franceses, puede convertirse en un arma de doble filo. Varias agencias de prensa informaron la presencia de Jacques Chirac entre los nominados al Premio Nobel de la Paz junto a otros 150 candidatos, entre ellos, 21 organizaciones.

Sin embargo, el alto perfil de Chirac en ésta y otras cuestiones internacionales ha provocado fuertes polémicas.
Es muy criticada la intervención militar francesa en la crisis de Costa de Marfil y su mediación política, y también la presencia ahora en París para la cumbre Francia-Africa de Robert Mugabe, presidente de Zimbabwe, sobre cuyo país pesan sanciones por los asesinatos de granjeros blancos y la ocupación de sus tierras.

•Controversia

Pero lo que generó mayor controversia son sus declaraciones por la postura pro norteamericana expresada por los países candidatos a ingresar en la Unión Europea. Con posterioridad a una difícil y tensa reunión de los Quince para alcanzar una posición común ante el conflicto iraquí, el mandatario francés afirmó que Polonia, Hungría y República Checa, y otros diez países ex comunistas que expresaron su solidaridad hacia Washington «han perdido una buena oportunidad de callarse».

«Si hubieran querido disminuir sus chances de entrar en Europa (UE), no podrían haber encontrado una mejor manera.»

Para la prensa francesa, en cambio, quien hubiera «hecho mejor en callarse» es el propio Chirac. Además de irritar a sus futuros socios de la UE, «Le Monde» considera que con sus declaraciones, el presidente cometió «el mismo error» que Donald Rumsfeld cuando criticó a la «vieja Europa». El diario estima que «Francia dio muestras de arrogancia».

El vespertino indica que su ministra de Defensa, Michèle Alliot-Marie», se ha transformado en una Juana de Arco amenazando con echar a los proestadounidenses fuera del territorio sagrado de la Unión Europea a golpes de no ratificación de los tratados de adhesión». Para «Liberation», el éxito de Chirac en la primera fase del conflicto compromete ahora su margen de acción, ya que su popularidad global es ahora, como sentencia el diario, un arma de doble filo: «Algunos son prisioneros de la guerra. Chirac es prisionero de la paz».

Las palabras de Chirac son «una grosería», opinó ayer el diario «El País», de España. A esta declaración le siguió una carta de Tony Blair a los países ofendidos por Chirac, en la que, según el diario de centroizquierda de Madrid, «se arroga el papel de la presidencia europea».

El presidente no siempre fue así de pacifista. Su primera presidencia, en 1995, comenzó con un fuerte desafío a la comunidad internacional llevando adelante pruebas nucleares prohibidas en la Polinesia.
Dos años después perdió mucho de su protagonismo tras cinco años de cohabitación con los socialistas, pero durante todo ese tiempo lo acosaron diversos escándalos de corrupción. En abril, en la primera ronda de las elecciones generales, su baja popularidad sólo se vio superada por el escaso carisma de su contrincante socialista, el ex primer ministro Lionel Jospin, aunque luego, en la segunda vuelta, alcanzó 80 por ciento de los sufragios cuando tuvo que enfrentarse al líder de la extrema derecha Jean-Marie Le Pen.

El pico de su popularidad planetaria llegó el pasado sábado cuando entre los millones de manifestantes de Nueva York, Londres, Roma y Madrid, entre muchas otras ciudades, se leía en varias pancartas «Chirac, mi presidente». Según los últimos sondeos, además, 83 por ciento de los franceses estima que la oposición del presidente a la postura estadounidense está justificada, y 77 por ciento considera que su actitud es valiente. En el tema Irak, Chirac prácticamente no tiene adversarios políticos declarados en Francia.

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