El presidente de Pakistán, Pérvez Musharraf, ordenó hoy la ilegalización de otros tres grupos integristas islámicos en el país, con lo que son seis las organizaciones extremistas proscritas en menos de una semana.
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Según fuentes oficiales, los tres grupos han sido prohibidos al considerarse que son organizaciones terroristas anteriormente ilegalizadas y que tratan resurgir utilizando nuevos nombres.
Entre los grupos ilegalizados está Jamiat-ul Furqan, vinculado por las autoridades paquistaníes con el asesinato del periodista estadounidense Daniel Pearl.
El sábado el presidente pakistaní ilegalizó a otras tres organizaciones integristas islámicas, suníes y chiítas, y desde la semana pasada las autoridades han cerrado al menos 137 oficinas y locales utilizados por estos grupos.
Ayer, la Policía paquistaní reveló que han exigido a 600 miembros de estos grupos el pago de una fianza de cerca de mil quinientos euros, que las autoridades retendrán en el caso de que realicen actividades ilegales, con lo que pretenden retirar fondos a estas organizaciones.
La Mutahida Maylis e Amal, que agrupa a seis partidos integristas que tienen una importante representación parlamentaria, se ha opuesto tajantemente a la ilegalización de estos grupos, que considera simples "organizaciones religiosas", una de las cuales, la Islami Tehrik, de confesión chiíta, forma parte de esta alianza.
También han exigido la excarcelación de Sayed Naqvi, líder de la Islami Tehrik, detenido la semana por su supuesta relación con el asesinato en octubre de un dirigente suní, Azam Tarek.
Estas medidas se han producido después de que la pasada semana la embajadora de EEUU en Pakistán, Nancy Powell, advirtiese a Islamabad de la amenaza que supone el resurgimiento de grupos terroristas ilegalizados con otras denominaciones.
Desde el año 2001, Musharraf ha proscrito numerosos grupos integristas islámicos, tanto de la comunidad mayoritaria suní, que es casi un 80 por ciento de la población del país, como de la chiíta, que supone algo menos del 20 por ciento.
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