21 de abril 2008 - 00:00

Papa visitó la "zona cero" y se despidió con una masiva misa

El papa Benedicto XVI ofreció ayer su homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de setiembre de 2001 en la propia «zona cero» de Nueva York. Se trató de un contundente gesto de condena al terrorismo.
El papa Benedicto XVI ofreció ayer su homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de setiembre de 2001 en la propia «zona cero» de Nueva York. Se trató de un contundente gesto de condena al terrorismo.
Nueva York (EFE, Reuters, AFP, DPA) - El papa Benedicto XVI concluyó ayer su histórica visita a Estados Unidos con un homenaje a las víctimas del 11-S en la «zona cero» de Nueva York y con una multitudinaria misa en el estadio de béisbol de los Yankees de esa ciudad, en la que fue aclamado por unas 57.000 personas.

«Te pedimos que por tu bondad concedas la luz y la paz eternas a todos los que murieron aquí», dijo el Papa, tras arrodillarse unos minutos en silencio frente al lugar del peor ataque terrorista de la historia de Estados Unidos.

Benedicto XVI rezó frente al terreno aún sin edificar en el sur de Manhattan donde se levantaban las Torres Gemelas del World Trade Center, derribadas hace casi siete años con aviones pirateados por terroristas de la red Al-Qaeda. Los ataques, sumados el mismo día a la destrucción parcial del Pentágono en Washington con otro avión secuestrado por suicidas, causaron unas 3.000 muertes y paralizaron los centros neurálgicos del poder financiero y militar de Estados Unidos.

«Alivia también el dolor de las familias que todavía sufren y de todos los que han perdido a sus seres queridos en esta tragedia. Dales fortaleza para seguir viviendo con valentía y esperanza», rezó Benedicto XVI.

Posteriormente, el Papa que vestía traje cruzado blanco, intercambió palabras con varios familiares de las víctimas que acudieron a la sobria y breve ceremonia, antes de retirarsedel lugar en el «papamóvil». «La visita del Papa es muy importante para familias como la mía, que nunca recuperaron los cuerpos de los suyos», explicó Sally Regenhard, que perdió un hijo el 11 de setiembre de 2001.

Más tarde, en el estadio de los Yankees, y rodeado de una escenografía espectacular con los colores blanco y amarillo del Vaticano, el Pontífice volvió a recibir el calor de los católicos, entre ellos muchos hispanos que hicieron oír sus coros en español. Un cariño que quedó plasmado cuando tras la ceremonia el Papa desfiló entre aplausos por una pasarela bajo las notas del himno de la alegría de Ludwig van Beethoven y los gritos de «te amamos» de los fieles.

La misa fue un claro ejemplo del «bilingüismo», español e inglés, que se vive en muchas ciudades de Estados Unidos, pero también en el seno de la Iglesia católica de este país. Entre los católicos de Estados Unidos, 29% son latinos, y el porcentaje aumenta hasta 44,5% entre los que tienen 18 y 39 años.

Los 57.000 fieles que pudieron hacerse con las codiciadas entradas para asistir a la misa de Benedicto XVI esperaron durante horas su llegada, amenizados por un concierto.

El Papa aprovechó esta misa para lanzar uno de los mensajes que ha reiterado en este viaje, la necesidad de defender la vida y condenar el aborto. En su homilía, destacó el valor de la «autoridad» y de la « obediencia», dentro de «una sociedadque justamente da más valora la libertad personal». Durante su visita, Benedicto XVI, que festejó 81 años el miércoles, se reunió en Washington con el presidente George W. Bush y pronunció un discurso en la sede de la ONU en Nueva York, centrado en la defensa de los derechos humanos. Manifestó varias veces, asimismo, su malestar por el escándalo de los cientos de sacerdotes pedófilos que abusaron de niños y expresó su respaldo moral al clero devastado por el fenómeno.

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