Asunción (EFE, ANSA, DPA) - Por cinco votos, el presidente paraguayo, Luis González Macchi, no fue destituido por el Senado de su país, tras un proceso de juicio político por cargos de corrupción y mal desempeño de funciones. Sin embargo, ninguno de los que se opusieron a la destitución defendió la gestión del mandatario, que prácticamente no tiene aliados en público.
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Tras una sesión de más de diez horas, 25 de los 44 senadores consideraron culpable al presidente, mayoría insuficiente para completar los dos tercios constitucionalmente requeridos (30).
Un total de 18 senadores votaron por la absolución del mandatario y una senadora se abstuvo, en una sesión que mantuvo el orden y la tranquilidad. Finalmente, fue el miedo al probable sucesor lo que salvó a González Macchi. Juan Carlos Galaverna, presidente del Senado y primero en la línea de sucesión, no cumplió con la promesa de renunciar para facilitar la salida del presidente. Negociaciones de último momento restaron los votos necesarios.
Galaverna había quedado como sucesor tras la renuncia en octubre del vicepresidente radical-liberal Julio César Franco.
Los opositores a la continuidad del presidente, de todos los partidos políticos, consideraron completamente probada la incapacidad y mala gestión del jefe de Estado.
Los defensores sólo adujeron la «extemporaneidad» de la salida de González Macchi a poco más de dos meses de la celebración de los comicios generales.
• Acusación
González Macchi fue acusado por la Cámara de Diputados el pasado 5 de diciembre por su presunta responsabilidad en el desvío de fondos de dos bancos intervenidos, corrupción durante el fracasado proceso de privatizaciones, falta de atención de sus obligaciones constitucionales de informar al Legislativo e incapacidad para ejercer el cargo.
El presidente asumió luego del asesinato, en marzo de 1999, del vicepresidente, Luis María Argaña. El entonces presidente, Raúl Cubas, y su mentor político, Lino Oviedo, fueron acusados del asesinato, y tras una revuelta popular, la presidencia quedó vacante por la renuncia de Cubas. González Macchi, titular del Senado, asumió interinamente la presidencia y luego fue confirmado por la Corte Suprema. Entonces comenzó un período plagado de denuncias, disputas internas, procesos judiciales y amenazas de golpe de Estado.
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