17 de julio 2002 - 00:00

Paraguay: parecen ceder las protestas

Asunción (Reuters, AFP, DPA) - El gobierno paraguayo parecía desactivar ayer los últimos focos de la protesta iniciada el lunes que dejó dos muertos, decenas de heridos y 239 detenidos. El presidente Luis González Macchi insistió en apuntar al ex general Lino Oviedo y logró que las autoridades de Brasil, en donde está exiliado, convoquen al ex militar para que explique su rol en los hechos.

En un contexto de episodios cada vez más acotados, el más grave ocurrió en el puente internacional San Roque González, que une Posadas con la ciudad paraguaya de Encarnación. Los manifestantes intentaron retomar el nexo binacional como lo habían hecho en la mañana del lunes, por lo que se produjo un duro enfrentamiento con la Policía que dejó tres heridos. Cerca de cincuenta opositores pidieron refugio en la Argentina luego de escapar de los incidentes (ver aparte).

«Fueron despejadas las rutas en todos los puntos conflictivos. Estamos dándole seguridad a la ciudadanía», indicó el jefe policial Sixto Ramírez.

En Brasilia, el Ministerio de Justicia brasileño convocó a Oviedo para hoy, a fin de que explique su participación en las protestas, mientras el jefe de gabinete de la presidencia paraguaya, Jaime Bestard, dijo tener pruebas que implican al ex general golpista e incluso la red televisiva Globo difundió un video en el cual se ve a Oviedo reunido con unos 2.000 simpatizantes en una localidad brasileña fronteriza, instando a «manifestaciones pacíficas y democráticas».

El ex militar tiene una condena pendiente en Paraguay de 10 años por el frustrado golpe de Estado de mayo de 1996 y otra causa por el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña.

Para los detractores del ex militar, los episodios del lunes forman parte de la desesperación por ver impedida su postulación presidencial para abril de 2003 por los problemas judiciales que tiene, aunque sus partidarios vaticinan que esa candidatura se llevará a cabo y «ganaría fácilmente por 75% del electorado nacional», en boca del senador oviedista Alejandro Velázquez Ugarte.

• Detención

En una de las primeras medidas bajo el estado de excepción, el presidente ordenó la detención de Carlos Galeano Perrone, jefe del partido Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace), liderado por Oviedo desde su exilio. Se lo acusa de participar «en hechos punibles de perturbación de la paz pública».

Galeano Perrone acusó que «el estado de excepción es el pretexto perfecto para perseguir a los opositores a este régimen corrupto e inepto». Aseguró que Unace «no organizó previamente estas protestas, pero las apoya plenamente».

En otro incidente en una ruta del departamento Caaguazú, al este del país, tres manifestantes resultaron heridos. En los choques del lunes, dos personas murieron en Ciudad del Este, como el saldo más grave de la jornada. En tanto, el vice-presidente,
Julio César Franco, miembro del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y opositor a González Macchi, visitó a una treintenta de detenidos en Asunción.

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