19 de agosto 2004 - 00:00

Peligra la provisión de gas boliviano por protestas campesinas

La Paz (AFP, EFE) - El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, se encontraba ayer sometido a una fuerte presión tras la toma de campos petroleros por grupos de campesinos y organizaciones cívicas y sindicales, una protesta que comenzó a provocar desabastecimiento interno y que, de persistir, amenazaría las ventas de gas a la Argentina y Brasil.

En medio del temor a una intervención de fuerzas policiales y militares para la recuperación de los campos e instalaciones tomadas, el ministro de la Presidencia, José Galindo, anunció que «el gobierno, en estos casos, recurrirá a la Justicia ordinaria para que ésta se encargue de aquellas personas que adopten estas decisiones».

Los campesinos mantenían en su poder por tercer día consecutivo tres campos petroleros de mediana importancia gerenciados por el consorcio británico-boliviano Chaco-Amoco, en el departamento de Santa Cruz, este del país, en demanda de titulación de tierras.

La ocupación de las instalaciones de los campos Humberto Suárez Roca, Los Cusis y Patujusal impidió el envío de 3 millones de metros cúbicos diarios de gas al mercado interno y pone en riesgo la exportación a Brasil.

Transportistas y dirigentes vecinales tomaron en tanto la planta de refinación de hidrocarburos de Palmasola, en la ciudad de Santa Cruz, 900 kilómetros al este de La Paz, en oposición al alza de los precios de los carburantes. Decenas de transportistas ocuparon la refinería y amenazaron con radicalizar sus protestas si el gobierno de Mesa autoriza el incremento de los combustibles.

• Amenaza

«Estamos en vigilia y en el transcurso de las próximas horas vamos a bloquear todo el acceso a Palmasola. No vamos a permitir que sigan subiendo los carburantes», amenazó un vocero de los vecinos.

La medida de fuerza ocurrió horas después de que el gobierno anunciara el aumento del precio de los carburantes «centavo a centavo», en momentos en que el precio del petróleo supera los 47 dólares en los mercados internacionales.

El presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB),
Jaime Barrenechea, aclaró que las ventas a la Argentina y Brasil por el momento no corren riesgos porque los campos que abastecen a esos mercados están operando normalmente. Bolivia vende 4 millones y 21 millones de metros cúbicos diarios de gas, respectivamente, a dichos países.

• Exportación en riesgo

Pese a las tranquilizadoras declaraciones oficiales, el presidente del consorcio Chaco-Amoco, Octavio Pastrana, indicó que «el país corre el riesgo de que falte crudo en el mercado interno y de incumplimiento de compromisos contractuales» externos.

La actual situación
«pone en entredicho la seriedad del país por el posible incumplimiento de los compromisos internacionales, lo cual significa la disminución de los volúmenes de exportación», insistió, en la misma tónica, la Cámara Boliviana de Hidrocarburos (CBH), que aglutina a las operadoras petroleras en Bolivia.

Con un potencial de 54,9 trillones de pies cúbicos de gas, la segunda mayor reserva de América del Sur, Bolivia vende gas a la Argentina y Brasil y proyecta abrir mercados de ultramar hacia México y Estados Unidos, además de Uruguay y Paraguay.

El gobierno levantó sospechas acerca de la supuesta injerencia en la protesta del Movimiento Al Socialismo (MAS), liderado por el diputado de izquierda y líder de los cocaleros,
Evo Morales, «con fines de posicionamiento político» con vistas a las elecciones municipales de diciembre, según Gregorio Lanza, asesor del Ministerio de Gobierno (Interior). Pero Morales negó la acusación y recomendó a las autoridades «que prevengan los problemas antes de (que existan) los movimientos sociales. La mano dura no sirve».

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