Teherán (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Irán inició ayer una conferencia destinada a negar el Holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial, con la participación de universitarios extranjeros negacionistas, un acontecimiento condenado por numerosos países.
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El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Manuchehr Mottaki, inauguró en Teherán la conferencia de dos días, patrocinada por su ministerio, calificándola de «foro científico» destinado a dar respuestas a las «preguntas sobre el Holocausto» planteadas por el presidente, Mahmud Ahmadinejad.
Este último calificó el genocidio de los judíos de «mito», puso en duda su amplitud y afirmó que había sido utilizado para justificar la creación del Estado de Israel, que llamó a destruir. «La simple pregunta del presidente iraní: ¿Si el Holocausto es un hecho histórico, por qué no puede ser estudiado?, provocó una ola de acusaciones contra Irán, sin tratar de darle una respuesta lógica», dijo Mottaki.
Según el canciller iraní, «el objetivo de la conferencia no es negar o probar el Holocausto, sino ofrecer la oportunidad a investigadores europeos de dar su punto de vista sobre este fenómeno histórico».
La conferencia invitó como experto al ex universitario y revisionista francés Robert Faurisson, condenado en varias ocasiones por la Justicia de su país por negar la realidad del genocidio.
El australiano Fredrick Töben, que pasó varios meses en una prisión alemana por incitación al odio racial, debe presentar un estudio sobre «el Holocausto, un arma del crimen».
Por su parte, el ex miembro del Ku Klux Klan y ex parlamentario estadounidense David Duke consideró que el mandatario iraní, con quien se reunirán los participantes, es «muy valiente por hablar de estos temas». La conferencia cuenta también con « expertos» iraníes y miembros de organizaciones judías antisionistas, que rechazan la existencia de Israel.
La organización de la conferencia provocó numerosas protestas internacionales. Francia expresó su « inquietud», mientras que Alemania condenó «todas las tentativas de los que tratan de dar un foro a los que relativizan y cuestionan el Holocausto y Estados Unidos habló de «gesto vergonzoso». Asimismo, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, denunció que esa conferencia muestra «la profundidad del odio enfermizo» que Teherán profesa a su país. El premier pidió a todos los países «que se separen no sólo de Irán, sino también de todos aquellos» que participan en este evento.
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