Peor Medio Oriente: Israel invadió Líbano
Israel y los terroristas musulmanes redoblaron ayer sus apuestas en una partida en la que el único premio parece ser la destrucción del enemigo. El grupo libanés Hizbollah (que cuenta con el apoyo de Irán y Siria) secuestró dos soldados israelíes; el Estado judío respondió invadiendo el sur del Líbano. Estas capturas se suman a la del soldado Gilad Shalit, aún en manos de Hamas. Ambas organizaciones reclaman el canje de los tres jóvenes militares por palestinos presos en cárceles israelíes. El premier Ehud Olmert no sólo no acepta negociar: calificó los secuestros de ayer de «actos de guerra» y prometió duras represalias contra sus enemigos. La invasión no detuvo la ofensiva en la Franja de Gaza: la fuerza aérea israelí destruyó la Cancillería palestina, y en otro bombardeo hirió gravemente a uno de los principales jefes militares de Hamas. Pero habrían muerto civiles y niños, lo que a su vez seguramente provocará represalias. La situación en la región, sin dudas, se agravará.
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Tropas israelíes evacuan a
uno de sus soldados
heridos en combates
producidos ayer en el
Líbano. La fuerza aérea
atacó Gaza, hiriendo a un
alto jefe de Hamas y
destruyó la cancillería
palestina.
Hasta el momento, ocho soldados israelíes murieron y otros dos fueron secuestrados en la frontera con el Líbano, lo cual obligó al Estado hebreo a realizar su primera incursión en el país vecino desde mayo de 2000, cuando se retiró de este territorio. Como primera medida sus aviones bombardearon un puente situado 15 km al sur de Beirut y otro puente a la entrada de la ciudad de Saida, a unos 40 km al sur de la capital libanesa.
Hizbollah, movimiento chiita libanés, patrocinado por Irán y Siria -ambos enemigos de Israel-, secuestró a dos soldados en la frontera entre ambos países para intercambiarlos por presos encarcelados en Israel. «Nuestro objetivo es hacer un intercambio, no arrastrar al Líbano a una guerra», aseguró el líder de Hizbollah, Hassan Nasrala.
«No negociaremos y no cederemos ante el terrorismo», respondió Olmert que envió urgentemente a la frontera norte 6.000 oficiales de reserva. El mandatario acusó además al gobierno de Beirut de ser responsable del secuestro de sus soldados, un hecho que comparó a un «acto de guerra».
«Una cosa debe quedar clara: se trata de un acto de guerra, que no es fruto de ninguna provocación, contra el territorio soberano del Estado hebreo», declaró el jefe de gobierno, que recibió el total apoyo de Washington para esta ofensiva. Olmert garantizó que aquellos que atacan a su país «serán vencidos» y «pagarán un alto precio» por sus actos.
«Este incidente marca un punto y aparte. Reaccionaremos con toda nuestra fuerza», aseguró el general Udi Adam, responsable del comando norte del ejército israelí. Varios misiles fueron disparados desde el sur del Líbano contra territorio israelí, pero no provocaron víctimas. Israel respondió y al menos dos civiles libaneses murieron.
Al mismo tiempo, las tropas israelíes no cedieron un ápice en su ofensiva en Gaza, donde se multiplicaron las incursiones, los ataques aéreos y los bombardeos.
Para los responsables israelíes, el Estado judío se encuentra amenazado por dos fuegos que se comunican entre sí. «No me sorprendería que hubiera una coordinación entre Irán, Hizbollah y Hamas. La coordinación entre Hizbollah y Hamas existe desde hace mucho tiempo», declaró el ex jefe del Estado mayor israelí, Amnon Lipkin Shahak.
Anoche, varias columnas de tanques penetraron algunos centenares de metros por diversos puntos de Gaza y bloquearon una de las dos carreteras que recorren la Franja de norte a sur. En total, 23 palestinos murieron ayer en Gaza y casi 70 perdieron la vida desde que el ejército israelí lanzó una ofensiva terrestre en la región hace una semana para interrumpir el lanzamiento de los cohetes Al-Qassam hacia su territorio y liberar a Shalit.
El drama más terrible tuvo lugar en un barrio popular de la periferia de Gaza, donde nueve personas de la misma familia murieron en un bombardeo del ejército israelí, en el que el máximo líder militar de Hamas, Mohammed Deif, uno de los hombres más buscados por el Estado hebreo, resultó herido. Deif, líder de las brigadas Ezzedin Al-Qassam, brazo armado de Hamas y considerado por Israel el artífice de numerosos atentados suicidas, fue rescatado con vida en el ataque y operado poco después. Horas más tarde esa agrupación prometió una venganza «fuerte y dolorosa».


