Sacude a Perú la renuncia de Merino, quien había reemplazado a Vizcarra

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El Congreso debatía si nombraba a la legisladora Rocío Silva Santisteban en su lugar. Expectativa hoy por una decisión del Tribunal Constitucional que podría revertir la destitución de la semana pasada.

Lima - Manuel Merino, el jefe del Congreso que había asumido el martes la presidencia de Perú tras impulsar la destitución del popular mandatario Martín Vizcarra, renunció ayer en medio de multitudinarias protestas en su contra, cuya represión dejó dos muertos y un centenar de heridos.

El Congreso unicameral de Perú aceptó la salida de Merino, y se aprestaba a debatir quién debe asumir en su lugar luego de que el primero en la línea de sucesión, Luis Valdez, también anunciara su dimisión.

Antes de ordenar un breve cuarto intermedio, Valdez propuso una nueva junta directiva para el parlamento encabezada por Rocío Silva Santisteban, quien, si fuera aprobada esa moción, se convertiría en la primera mujer al frente del Ejecutivo peruano.

El elegido será el tercer mandatario en menos de una semana, en una nación muy golpeada por la pandemia del coronavirus y la recesión económica,

“Presento mi renuncia irrevocable al cargo de presidente de la República”, dijo Merino en un mensaje al país que desató el júbilo en las calles, donde miles de personas celebraron la noticia con cacerolazos y vítores.

“Ha salido un ‘dictadorzuelo’ (Merino) de Palacio, no se trata de cambiarlo por otro”, afirmó. “¿Van a dar la solución los que tomaron una medida anticonstitucional?”, se preguntó Vizcarra.

El destituido mandatario pidió que el Tribunal Constitucional defina pronto una demanda pendiente que podría anular -según algunos expertos- la decisión del Congreso sobre su vacancia presidencial.

El tribunal dijo por Twitter que evaluará ese tema el lunes.

Luego de una llegada al poder que sorprendió a los peruanos y agitó los temores de los mercados, el centroderechista Merino quedó arrinconado tras cinco días de protestas protagonizadas por miles de indignados en el país, principalmente jóvenes.

La represión policial, que alcanzó niveles desproporcionados por los disparos de perdigones y canicas a manifestantes pacíficos, marcó a fuego su breve y polémica gestión.

Merino ignoró las protestas y su número dos, el jefe de gabinete Ántero Flores-Aráoz, había descartado que diera un paso al costado. Pero la situación se hizo insostenible cuando el sábado en la noche el nuevo jefe del Congreso, Luis Valdez, lo instó a renunciar de inmediato.

“Le pido al señor Merino que evalúe su inmediata renuncia”, dijo en la televisión Valdez, quien había apoyado a Merino en el juicio relámpago contra Vizcarra y le había colocado la banda presidencial el martes.

Tras dos décadas en un segundo plano, en las que fue representante ante el Congreso de la región norteña de Tumbes, la más pequeña de Perú y fronteriza con Ecuador, Merino salió del anonimato en septiembre al impulsar un primer proceso de destitución contra Vizcarra que no prosperó.

Como jefe del Congreso, Merino era el primero en la línea de sucesión en Perú, que no tiene vicepresidente. Sin embargo, la composición del Congreso también complicó la solidez de su gobierno, con cuatro partidos populistas rivales compartiendo el control en una compleja alianza.

Tras Vizcarra, que asumió la presidencia el 23 de marzo de 2018, a raíz de la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski, un exbanquero acorralado por el Congreso ante denuncias de corrupción, Merino llegó al poder siendo casi un desconocido.

Perú, el segundo mayor productor mundial de cobre y que atraviesa una profunda crisis económica por la pandemia de coronavirus, ha transitado por constantes escándalos de corrupción que han llevado a tres expresidentes a prisión preventiva y otro al suicidio en las últimas dos décadas.

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