Roma (ANSA) - Juan Pablo II puede ser hospitalizado en los próximos días para que los médicos examinen la cánula que se le introdujo el 24 de febrero, a raíz de una grave crisis respiratoria, informaron ayer dos diarios italianos.
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Se teme que el estado de salud del Papa, de 84 años, sea peor que lo admitido por el Vaticano, por lo que eventuales apariciones en público pueden dar indicios al respecto. El Pontífice tiene dos citas importantes en abril, decididas hace tiempo.
El domingo 24 de abril el compromiso es una misa por siete beatificaciones en la Plaza San Pedro, ceremonia confirmada a la prensa, sin referencias a la participación del Papa. El 29 de abril está prevista una visita al presidente de Italia, Carlo Azeglio Ciampi, sobre la cual existen severas dudas de que se pueda concretar.
El diario «Corriere della Sera» consideró que la nueva hospitalización del Papa sería necesaria para «controlar la cánula» colocada en la tráquea y decidir un programa alimentario adecuado, a raíz de sus problemas de ingestión. La ocasión puede ser utilizada para instalarle una sonda Peg, que permitirá enviar alimentos directamente al estómago. El diario sostiene que el Papa tiene «graves problemas de deglución» y que esos estudios no se pueden llevar a cabo en el Vaticano, que carece de equipos necesarios. El Lunes del Angel, Juan Pablo II no se mostró en público, como estaba previsto.
«Su estado es quizás menos alentador de cuanto se quiere hacer creer», agregó el diario milanés.
«Circula con insistencia otra verdad. El Pontífice en los próximos días debería ser internado nuevamente en el hospital Gemelli», señaló. Asimismo, afirmó que «la internación debería tener lugar la semana próxima, pero aún no se tomó la decisión». El problema que con más severidad plantearon los médicos está referido a los mecanismos de alimentación del Papa, que a raíz del avance del mal de Parkinson tiene graves problemas para deglutir, por lo cual ingiere líquidos y semilíquidos, y recibe suero por vía endovenosa.
Juan Pablo II «no volverá a hablar nunca, no tiene la fuerza para hacer vibrar sus cuerdas vocales con la respiración porque está muy debilitado», declaró Stefano Ruggieri, neurólogo de la Universidad estatal de Roma, al diario milanés.
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