Por temor a la derrota en la segunda vuelta, se fragmenta el oficialismo chileno

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Los cuatro partidos que integran la Concertación que gobierna Chile desde 1990 adoptaron criterios diferentes frente al pedido de renuncia de sus presidentes hecho por el independiente Marco Enríquez-Ominami como condición para apoyar al oficialismo en la segunda vuelta electoral del 17 de enero.

Mientras José Antonio Gómez y Pepe Auth anunciaron sus renuncias a las presidencias de los partidos Radical y Por la Democracia (PPD), los dos socios menores de la coalición, el Partido Demócrata Cristiano (PDC) ratificó como su líder Juan Carlos Latorre.

Paralelamente, el Partido Socialista (PS) de la presidente Michelle Bachelet llamó para el jueves a una reunión extraordinaria de sus vicepresidente para analizar la situación del líder partidario, el senador Camilo Escalona.

Las renuncias de los presidentes de los partidos de la Concertación fueron reclamadas por Enríquez, recientemente escindido del socialismo y tercero en la primera vuelta de las elecciones presidenciales con 20,03 por ciento de los votos, como condición para apoyar en el balotaje al candidato oficialista, el senador y ex mandatario democristiano Eduardo Frei.

"Atendiendo a que Marco Enríquez ha dicho en muchas oportunidades que espera gestos de parte de la Concertación, he tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia del Partido Radical", manifestó el senador Gómez, el primero en hacer público su alejamiento del cargo.

Poco después, Auth anunció su dimisión indeclinable, luego de que el plenario del PPD le hubiera rechazado la renuncia durante el último fin de semana.

A última hora de la tarde, sin embargo, el PDC informó que su junta directiva había resuelto ratificar a Latorre como presidente, según consignaron en sus sitios web los diarios santiaguinos El Mercurio y La Tercera, así como la radio Cooperativa.

"Así como ganamos la elección parlamentaria, queremos ganar la presidencial y nuestra preocupación hoy día como partido, y como mesa directiva, está enfocada única y exclusivamente en la elección de Eduardo Frei como presidente de la República", indicó el vicepresidente del PDC, Renán Fuentealba.

Las renuncias de Gómez y Auth y la ratificación de Latorre se produjeron luego de que el martes Frei pidiera a los líderes de los partidos que lo respaldan que escucharan el descontento ciudadano con la forma actual de hacer política y proclamara su independencia de ellos en sus decisiones de campaña y de un eventual gobierno.

Gómez planteó públicamente a Enríquez que "llegó el momento de unirse a la candidatura de Frei" y que "no se puede demorar un segundo en unirse a la única candidatura que representa al progresismo".

"Marco Enríquez no puede seguir diciendo que necesita gestos; dice que representa el cambio, el progresismo, por tanto, lo emplazo a que se una a la candidatura de Eduardo Frei, que es la única que representa un cambio real y profundo", añadió.

En similar sentido, Auth afirmó que a Enríquez le van quedando "pocas excusas" para no sumarse a la campaña de Frei.

El senador escindido del socialismo Carlos Ominami, padre adoptivo del ex candidato presidencial, opinó que "lo peor que le puede pasar" a Chile es "ser gobernado por la derecha", aunque afirmó que los gestos que ha hecho la Concertación después de la primera vuelta "no son suficientes".

Consultado sobre si ya es demasiado tarde para que los votantes de su hijo (1,39 millón de sufragios) se sumen a Frei, Ominami respondió: "Quiero creer que no es demasiado tarde".

El empresario derecista Sebastián Piñera ganó en primera vuelta con 44,05 por ciento de los votos frente a Frei, quien obtuvo 29,06 por ciento.

Jorge Arrate -quien representa al Pacto Juntos Podemos, que encabeza el Partido Comunista, y fue cuarto en la primera vuelta- anunció su respaldo a Frei en segunda vuelta, pero Enríquez Ominami dijo la misma noche de las elecciones que dejaba en libertad de acción a sus votantes.

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