Por violencia sin freno imponen en Francia estado de emergencia
Merced al estado de emergencia que rige en Francia desde ayer, las autoridades podrán declarar el toque de queda y la policía podrá allanar domicilios sin orden judicial. Se trata de una medida extrema, aplicada sólo dos veces en la historia. La decisión es dura, pero está claramente impuesta por una ola de violencia étnica que ha escapado a todo control y que ha incendiado prácticamente todo el país. El gobierno de Jacques Chirac revirtió finalmente la imagen de inmovilidad e impotencia en que había caído, pero la partida dista de estar ganada. Los jóvenes rebelados, en su gran mayoría musulmanes de familias magrebíes o subsaharianas, siguen enfurecidos por la discriminación que perciben en su contra y han dado a sus desmanes un carácter verdaderamente masivo. La falta de un liderazgo claro entre ellos, de organicidad y hasta de ideología, inviabiliza cualquier intento de diálogo. Las próximas horas serán cruciales para ver si se empieza a controlar la situación y se evita un derrame que desvela a otros países europeos.
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El incendio es en Neuhof, un suburbio de Estrasburgo, en la frontera con Alemania. Pero la escena se repitió en muchas ciudades de Francia.
Este recurso había sido anunciado por televisión el lunes a la noche por el primer ministro, Dominique de Villepin, frente a los actos «inaceptables e inexcusables» que surgieron luego de que dos adolescentes murieron electrocutados cuando se escondían en un transformador eléctrico de Clichy-sous-Bois, en los suburbios de París. Esta ley sólo fue utilizada dos veces hasta ahora: durante la guerra de Argelia y en los disturbios en Nueva Caledonia en 1985. Incluso antes de que el Consejo de Ministros diera luz verde a los toques de queda, dos alcaldes (Raincy, en las afueras de París, y Orleans, centro del país) los decretaron para los menores. La medida también fue adoptada por la ciudad de Amiens y sus alrededores (en el norte).
El decreto fue tomado con optimismo por el oficialismo. La UMP, el partido que preside Sarkozy, mostró su apoyo «sin reservas» a la decisión del gobierno, según el responsable del Grupo Parlamentario, Bernard Accoyer, quien reconoció que se trata de «una medida excepcional que responde a una situación excepcional y a las expectativas de los franceses».
Otra formación conservadora, la UDF, pidió que no haga una polémica fácil sobre el estado de emergencia, «que es una de las soluciones», según su líder en la Asamblea Nacional, Hervé Morin.
• Socialismo tibio
En la oposición, los socialistas mantuvieron en general una línea tibia, con algunas voces críticas, aunque el presidente del grupo en la Asamblea, Jean-Marc Ayrault, resumió la línea de la formación al afirmar que «es necesario restablecer el orden. Es la exigencia de los franceses, de los habitantes de las zonas en dificultad».
Mientras tanto, el tono crítico subió en las formaciones más a la izquierda, así como en asociaciones defensoras de derechos civiles y en sindicatos. Varias de esas entidades difundieron un comunicado conjunto en el que apuntaron que la « conexión entre la ley y la guerra de Argelia es simbólica y desastrosa», y que además supone que «el gobierno no superó una etapa de extraordinaria gravedad en cuanto a la seguridad».
En la madrugada de ayer, 1.173 vehículos fueron quemados en todo el país, lo que elevó a casi 6.000 el total de autos calcinados desde que comenzó el conflicto hace 13 noches. Asimismo, hubo 330 detenidos, de los cuales 309 quedaron bajo custodia policial.
Los manifestantes arrasaron al menos una decena de locales, entre ellos cinco escuelas en la ciudad de Lille, informó la prefectura del departamento del norte.
También se registraron incidentes en 226 municipios, frente a 274 la víspera, indicaron los responsables de la Policía y Gendarmería, que constataron un descenso de la intensidad de la violencia en general y de los enfrentamientos entre jóvenes y policías. Un total de 10.200 efectivos estaban desplegados el lunes a la noche, unos 2.000 más que la jornada anterior.
Si bien nadie se atreve a cantar victoria, los responsables policiales detectaron una tendencia «en la buena dirección» hacia el restablecimiento de la calma.



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