18 de febrero 2003 - 00:00

Precario acuerdo en la Unión Europea sobre crisis en Irak

Jacques Chirac, presidente de Francia, y Gerhard Schröder, canciller alemán. Ambos lideraron ayer en la cumbre de la Unión Europea la postura más militante contra los planes de EEUU en Irak.
Jacques Chirac, presidente de Francia, y Gerhard Schröder, canciller alemán. Ambos lideraron ayer en la cumbre de la Unión Europea la postura más militante contra los planes de EEUU en Irak.
Bruselas (AFP, ANSA, DPA, El Mundo) - Los líderes europeos, reunidos ayer en Bruselas, aceptaron la utilización de la fuerza contra Bagdad «como último recurso», pero advirtieron que la guerra todavía es evitable. Con esta postura, calificada por observadores como intermedia y ambigua, en la que nadie salió ni derrotado ni victorioso, los líderes de la UE buscaron unificar su discurso sobre Irak tras varias semanas en las que el pregonado consenso continental quedó desmentido por una división que persiste.

En la declaración final, instaron al régimen de Saddam Hussein a colaborar «total e inmediatamente» con los inspectores de la ONU. El presidente temporario de la Unión Europea, el griego Costas Simitis, advirtió que «el tiempo juega en contra» del gobierno iraquí y que no debe hacerse ilusiones en cuanto a que se va a suavizar la presión en su contra.

Alemania y, sobre todo, Francia lideran la postura contraria a la guerra impulsada por la Casa Blanca, que incluye a países como Bélgica, Austria y Grecia. Del otro lado, el británico Tony Blair logró encolumnar detrás de George W. Bush a España, Italia, Portugal, Dinamarca y a otros diez países ex comunistas aspirantes a ingresar a la UE. La crisis había llegado al seno de la Alianza Atlántica (OTAN), que recién a última hora del domingo y, tras esquivar a Francia, logró destrabar la asistencia de misiles antimisiles y aviones a Turquía.

«La guerra no es inevitable. La fuerza sólo debería ser autorizada como último recurso»
, estipula el texto que los Quince adoptaron al final de la cumbre especial de la UE.

La declaración garantiza, además, que los inspectores de la ONU «deben tener el tiempo y los recursos que el Consejo de Seguridad considere necesarios». «Las inspecciones, sin embargo, no pueden continuar indefinidamente en ausencia de cooperación total de los iraquíes», advirtió.

Los líderes europeos no pudieron dejar de tener en cuenta la frontal oposición a la guerra de la inmensa mayoría de la población del continente.
Con porcentajes que van de 60 por ciento a 90 por ciento en contra de un ataque, esa oposición se tradujo en masivas manifestaciones el sábado con la participación de más de cerca de diez millones de personas en las calles de Europa. Quizá por ello Alemania logró que la frase «el tiempo se agota rápidamente», que figuraba en el borrador de la UE, fuera suprimido en la versión final.

Esta versión final permitió al presidente francés, Jacques Chirac, asegurar que la Unión Europea superó la «minicrisis».

«Hemos observado un verdadero acercamiento», se congratuló el presidente francés, cuyo país es miembro en el Consejo de Seguridad de la ONU con poder de veto. Chirac aprovechó la oportunidad para criticar a Polonia, Hungría y la República Checa por alinearse con los EE.UU. No tuvieron «un comportamiento muy responsable. Perdieron una oportunidad de callarse».

El canciller alemán, Gerhard Schröder, aseguró por su parte que «el objetivo de la UE sigue siendo una solución pacífica» basándose en la declaración 1.441 de la ONU. Pero esta pretensión de unanimidad no parece ser muy sólida. Si bien el gobierno español y el británico admitieron que la demostración popular del sábado debe ser tomada en cuenta, Tony Blair prometió que «Saddam Hussein será desarmado; por la vía pacífica o por la militar». En tanto, la ministra española de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, una de las cancilleres más duras contra Irak, afirmó que «para España, las conexiones de Irak con el terrorismo son claras». Aunque, en un gesto de sinceridad, el canciller británico Jack Straw reconoció que la actual situación de la opinión pública hace «difícil» la concreción de la guerra tantas veces anunciada, mientras que el italiano Silvio Berlusconi se rectificó y resaltó el «rol central de la ONU» en la crisis.

El alineamiento del gobierno de José María Aznar con la Casa Blanca fue agradecido por el hermano del presidente y gobernador del estado de Florida, Jeb Bush. «Me gustaría acabar agradeciéndole al presidente de la república de España su amistad con los Estados Unidos.» En esa frase se omite que España es una monarquía y que dejó de ser república cuando Franciso Franco ganó la Guerra Civil en 1939.

En sintonía con Bush, Aznar dijo que «Saddam Hussein tiene una última oportunidad».

En la práctica, sólo Francia es el país que todavía no autorizó a las tropas británicas y estadounidenses para que utilicen su espacio e instalaciones con rumbo a Irak. Sí lo permitieron Alemania, Turquía, Grecia, España, Portugal e Italia, entre otros.

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